Leemé

lunes, 25 de marzo de 2019

A se inquieta



No sé si inquietarse es el verbo que más le pega a este escrito… Pueden ustedes opinar después de leer.
Cuando yo estaba en edad escolar fui a clases de Natación, Gimnasia Deportiva, Atletismo, Judo, Manualidades, Inglés… Todas actividades extraescolares. No recuerdo tener un minuto libre. Es más, tanto me amoldé al hacer, que yo misma elaboraba mi propio calendario diario todos los inicios de curso hasta mucho tiempo después, cuando ya no iba al colegio.
Como confío en el ser humano y su evolución sin necesidad de refuerzos externos, nunca me he planteado apuntar a Romeo a nada extraescolar que él no me pidiera.
El otro día la abuela preguntaba: ¿Judo? ¿Baloncesto? ¿Patinaje? No sé por qué parecía interesada en que Romeo fuera a alguna actividad extraescolar deportiva. Yo le contesté que a Romeo ahora lo que más le interesan son los videojuegos y ella seguía en sus trece enumerando deportes. No sé qué inquietud subyace detrás de tanta pregunta. No sé si se inquieta porque no haga ninguna actividad extraescolar; porque no practique ningún deporte dirigido; porque no ocupe su tiempo de la infancia en aprender lo que ella considera importante, porque "luego es más difícil"… Quizás le gustaría ser niña otra vez para poder elegir ella entre tanta oferta y saturación de actividades como hay hoy. Creo que no sabe que yo, niña colmada y saturada de actividades, ahora necesito ser la extraescolar para mi hijo.