lunes, 19 de octubre de 2026

El Blog de una taquillera de Cine (48): El abrazo.

  

Esta semana, en la que llevo diez días sin tener ningún tipo de contacto con mis padres, me acuerdo de un abrazo que vi desde la taquilla. Un padre (imagino que sería el padre) y una hija (imagino que sería la hija) se abrazaban de una manera como jamás he visto ni experimentado. Me quedé observando durante todo el tiempo que duró el abrazo. No podía despegar mi mirada de esa muestra de afecto. Me preguntaba por la razón de ésta, ya que me parecía algo extraordinario: por la manera (brazos de uno y otra apretando el cuerpo del contrario), por la duración (no creo que fuera menos de cinco minutos) y el lugar (en la entrada del Cine), pero no daba con ella a no ser que pusiera a trabajar mi imaginación. Se había muerto alguien cercano recientemente. No se veían desde hacía mucho. Habían discutido y ese era el abrazo de la reconciliación. Era el cumpleaños de alguno de ellos. Había ocurrido algo extraordinario tanto bueno como malo en el ámbito familiar. Y ya no se me ocurrían ni ocurren ninguna razón más. No entra en mi imaginación un abrazo así porque sí, porque son padre e hija y nada más. Me estremece recordarlo. Parece que estoy viendo todavía aquel cuadro de Klimt y, es curioso, pero, no me acuerdo del aspecto que tenían, de sus rostros, pero sí del entrelazado de los brazos, de la forma que tenía el abrazo. Los de ella por debajo de las axilas de él, como si estuviera haciendo bíceps, los de él sobre su hombre derecho uno, y otro rodeando su cadera por la izquierda. Manos grandes. Alrededor todo seguía su curso, gente entrando, otros saliendo, lo cual hacía más épico aún aquel abrazo que creo no olvidaré.