lunes, 5 de octubre de 2026

Vivir me ocupa

 


En la entrada anterior hablé de una asignatura de vida que tengo suspensa: el Estrés. Cuando hablo de ello le digo a la gente que no necesito trabajo ni jefe alguno para sentirme estresada, que yo soy mi mayor causa de estrés. Todo lo que quiero hacer en esta vida que tengo aquí y ahora me ocupa. Soy una trabajadora de la vida cuyo jefe soy yo misma y/o cuyos exámenes y asignaturas elijo yo misma. Por eso he suspendido varias veces el Estrés. No sé gestionarlo y hasta enfermo por ello. Quiero hacer tantas cosas que pienso no me va a dar tiempo antes de morir a los cien años. Me he fijado esa edad porque me parece un número redondo y porque creo que es lo sufrientemente asequible para morir cuando yo la alcance: ni muy joven ni muy mayor para estar con plenas facultades. Deseo hacer tanto: tantos libros que leer, tantas historias que escribir, tantos sitos a los que viajar, tantas comidas por hacer y comer, tantas conversaciones con las personas a las que quiero…, que ya sólo de pensarlo me estresa.

La semana que viene no trabajo en mi trabajo convencional, el que me da dinero. No me gusta llamarlo vacaciones porque para mí la vida no está compartimentada.  Es decir, el disfrute tan asociado al desconectar en las vacaciones es parte de la vida donde también está el trabajo. Pero bueno, ese es otro tema. https://macarenamenasantos.blogspot.com/search?q=Vacaciones

El caso es que mi hijo quiere que aproveche esos días sin trabajo para que hagamos un viaje. De hecho, era una propuesta mía desde el principio. Ahora a dos días de hacerlo, yo no quiero. Quiero no tener que hacerlo. Creo que por primera vez estoy dejando de hacer cosas para vivir también. Lo que me va a proporcionar ese viaje, pienso, no me va a compensar con el estrés que me va a producir. Creo que me he dado cuenta de que vivir también se trata de no hacer o de no vivir, como yo decía hace tiempo de la gente que veía apagada, sin pasión, sin ganas de nada.

Hoy he escuchado un podcast donde hablaban de FOMO (Fear of Missing Out, o «temor a perderse algo»). Un tipo de ansiedad social caracterizada por la necesidad compulsiva de estar conectado y saber qué hacen los demás. Su contrario sería el JOMO (Joy of Missing Out), la satisfacción de desconectar y estar contigo mismo.

Como decía Alejandro Sanz: “vivir es lo más peligroso que tiene la vida”.