Este fin de semana en una
celebración familiar he tenido una conversación sobre la IA. Muy interesante para
darme cuenta una vez más de que vivimos en un mundo diverso constituido a su
vez por munditos diferentes. He quedado con mi interlocutor dentro de cinco
años para volver a hablar sobre el tema. Él defiende que en cinco años la IA va
a estar en todos los ámbitos de la vida menos en los oficios, que va a
suplantar todo tipo de trabajos menos los que se hacen con las manos
(albañilería, fontanería, carpintería… etc). Yo opino que no va a ser así, que
además de los oficios hay otros ámbitos de la sociedad que no se pueden cubrir
por la IA (de hecho, en el momento de esta conversación estábamos en un ámbito
difícilmente suplantable por la IA), como por ejemplo la atención personal (que
en ciertos sectores de la sociedad es imprescindible) o el arte. Aquí es donde
nos alargamos más. Para
cada uno de nosotros el arte es una cosa diferente. De hecho, pienso que para
él la conversación era la IA y el mundo laboral y para mí era la IA y el mundo
(que no es sólo laboral). Él no cree necesario saber de dónde proviene una obra
artística. Yo pienso que el arte es arte porque es un medio de expresión y por
ahora los que expresamos emociones, sentimientos… etc. somos los humanos. Es
decir, que si lo hace una máquina y me entero de que no
puedo saber quién es al autor que lo ha hecho, para mí pierde interés, no me
comunica nada, porque no tiene esencia o alma humana, no puedo llegar a ese
autor, aunque simplemente sea a través del nombre. No descarto que en un futuro
las máquinas se mezclen con los humanos y seamos androides o algo así capaces
de emocionarnos, sentir… y por supuesto hacer arte. Pero por ahora y dentro de
cinco años, lo dudo mucho. Decirle a algo que te haga algo, no me parece
expresar… Otra cosa es que se use como mera herramienta, como pueda ser
internet, una cámara fotográfica… etc.
Según escribo esto
estoy pensando (y es por ello por lo que escribo, para explicarme el mundo,
cosa que, además, creo que tampoco la IA hace: desarrollar una actividad para
pensar y explicarse el mundo) que se puede convertir en medio de expresión la
manera en que tú comunicas a la IA lo que quieres hacer. Y entonces, creo, que
se convertiría en arte porque proviene de un humano. Igual que quien usa una
máquina fotográfica para captar una imagen que él mismo ha seleccionado a
través de un encuadre, una luz… Cuando
apareció la fotografía se pensó que ésta suplantaría a la pintura y que dejaría
de ser una actividad artística por el mero hecho de captar la realidad a través de otra
cosa. Sin embargo, pronto la fotografía se consideró un arte. Quizás pase lo
mismo con la IA. Puede ocurrir que el resultado no sea exactamente lo que tú deseabas
o que te convenza a posteriori más de lo que tú tenías en la cabeza. Pero sí,
efectivamente, creo que escribiendo esto me he dado cuenta de que CON (como
instrumento) la IA también se puede hacer arte.
Ahora bien, igual que hay gente
que prefiere escuchar lo que te cuenta alguien a buscar en Google, comprar en
una tienda a comprar en Amazon (he tardado tres meses en seleccionar unas cosas
que quería comprar en Amazon y eso que sólo ha sido seleccionarlo, que la
gestión de comprarlo me lo va a hacer mi interlocutor ducho en tecnología), preguntar
a un conocido experto sobre un asunto o preguntárselo a ChatGpt, escuchar a un cantante en directo o mediante playback, cocinar una receta de una
revista o una receta que te proporcione la IA con los ingredientes que tú le digas,
llamar por teléfono a escribir un WhatsApp; seguirá habiendo gente que se maneje
mejor con un libro que con la IA, disfrute más con algo que ha hecho un ser
humano que con algo que ha hecho la IA… etc Que no son prejuicios usar sólo la
tecnología cuando te apetece, puedes o te parece más adecuado usarla, sino
maneras de gestionar las herramientas del mundo para tu mundito.
Mi compañero de debate dice que
en cinco años todo sucumbirá a la IA. Yo le recordaré que hace tiempo se decía
que la fotografía desaparecería, también el cine, los libros… y ahí están.
Pienso que, aunque lleguen a
ancianos la generación de los niños/as nacidos en tiempos de IA, siempre habrá
alguien que, como yo, prefiera otras herramientas. Como también hay quien
prefiere un original de Gucci que una copia de un mercadillo.
Ayer una señora se acercó a la
taquilla y me dijo que ella siempre venía al cine a comprar las entradas porque
le gusta que una persona la atienda. Pues eso, prioridades.
Así es que, querido interlocutor,
creo que nuestro debate no es tal debate si tenemos en cuenta la diversidad del
mundo (que no es sólo trabajo) y la respetamos. Aún así, mantengo la fecha de
nuestro encuentro dentro de cinco años para volver a observar con lupa (o con
IA) como están las cosas.