jueves, 3 de abril de 2025

Oda a mi pelo

Me impactó cuando la enfermera dijo que me crecería rizado y canoso. No entendí la relación entre quimioterapia y pelo rizado. Tampoco le pedí explicaciones, pues sabía que no me las daría. Sí dijo, ante mi sorpresa, que cuánto más me hidratara el cuero cabelludo menos rizado me saldría. No sé si será por eso o no que mi cabello ha crecido liso, tal y como lo tenía. Me ha gustado este proceso de quedarme calva y luego ver crecer mi cabello. Sí, ahora puedo decir que me ha gustado.

Soñé con pelucas azules y hasta me compré una en el chino. Me probé una peluca afro de verdad y comprobé lo bien que me sentaba. Me corté la trenza, que aún conservo, por si hago algo con ella. Me vi a lo Sinéad O´Connor y me gusté. Era comodísimo ducharme sin cabello que lavar. Practiqué el arte de llevar pañuelos, gorros, pamelas… que siempre quise hacer y cuyos intentos con mi voluminosa cabellera habían sido fallidos. Aproveché la tesitura para disfrazarme de Blas en carnavales con mi hijo que lo hizo de Epi. Observé la forma de mi cabeza durante meses. Vi cómo se formaba una mancha oscura rugosa en ella parecida a la de mi padre. Me sorprendía de mí misma cada vez que me veía reflejada en algún espejo o ventana.

Luego, cuando me empezó a crecer, también lo disfruté y sigo disfrutándolo. Acariciaba y dejaba que me acariciaran mi afelpudada cabeza. Me puse horquillas, gomas y diademas cuando me empezó a crecer sin forma para darle la mía propia creando así cada día una obra de arte en mi cabeza. Seguí llevando gorras y gorros que todavía podía manejar con mi poco cabello. Soñé con pintarme una flor como había visto en una revista de moda. Vi aparecer mi diluvio de canas que confirmaba el segundo vaticinio de la enfermera. Me gustó el color plateado emulsionado que fue adquiriendo. Y ahora, a un mes de ir por primera vez a la peluquería después de mucho tiempo, puedo decir que mi cabello tiene personalidad propia. Que cada día amanece de una forma según la postura en la que haya dormido, el tiempo meteorológico, si me lo lavo o no, el champú que utilice, el agua, mi estado anímico… etc.

Mi prima que me vio en un video me dijo que le gustaba mi nuevo corte de pelo. Luego le expliqué que no me lo había cortado. Una amiga el otro día, igual, que le gustaba como lo tenía, a capas. Mis cuñadas me dicen que me ha crecido con mucha fuerza y bonito.  

Con esta perorata lo que quiero decir es que he descubierto que, si dejo libre mi pelo, aparece diferente cada día según las circunstancias que le rodean y que me gusta esa variedad y espontaneidad.