Leemé

martes, 11 de octubre de 2011

Romeo come (o pinta)

Ayer por primera vez Romeo pintó. Cogió una cera y la paseó suavemente por la cartulina blanca que yo había colocado en el suelo cerca de sus pies. Primero una, luego otra y otra y otra... hasta que se cansó, que fue enseguida. Parecía que prefería meterse las ceras en la boca o vaciar la caja de metal que además hacía mucho ruido al golpearla contra el suelo. Pero creo que para él fue un acontecimiento importante, pues vio como de algo pequeñito podía salir algo largo, tan largo como él quisiera, que hasta entonces había cogido ceras, lapiceros, pero no había llegado a trazar nada porque siempre los cogía del revés. Así es que ayer Romeo pintó y también comió (cera). Sin embargo, con lo que de verdad le he visto disfrutar es pintando con papilla sobre el suelo de la cocina. Mete la cuchara en el plato mientras yo le digo “muy bien y ahora a la boquita” y la sacude enérgicamente dirigiéndola al suelo. Los pegotes de papilla van salpicando las baldosas quedando una composición bastante curiosa. Así es que Romeo cuando come también pinta. Lo tengo que ver así, lo quiero ver así. Prefiero eso a volverme loca diciéndole que no, o fregando una y otra vez el suelo cada vez que lo hace. Además así yo también me lo paso bien viendo el cuadro impresionista de mi hijo sobre la cocina.

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