Leemé

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Romeo llora



Romeo escribe en su hoja de actividades del cole: “cuando me enfado con mi madre lloro”.
Recuerdo los primeros llantos, indescifrables para nosotros. Luego poco a poco, fuimos estableciendo un código de llanto-hambre, llanto-sueño, llanto-incomodidad… pero muchas veces nos equivocábamos o aparecía otro llanto nuevo.
Recuerdo algo que no quiero recordar, cuando apenas tenía un año y aplicamos un método para que durmiera seguido. Lo que lloraba…
Cuando se hizo niño, su yaya decía que lloraba como su padre de pequeño, con dos surtidores de lágrimas que le salían de los ojos.
Su acompañante de la escuelita me dijo una vez que había visto brotar lágrimas de sus ojos jugando con su mejor amigo.
El otro día lloró porque su mejor amigo no le perdonaba algo que había hecho.
Romeo llora porque sabe que es una capacidad más del ser humano. También sabe que si capamos esa capacidad nuestro cuerpo se llena de lágrimas por dentro y enfermamos. 

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