Leemé

miércoles, 27 de marzo de 2019

Gimnasear



“Hoy se han comido media hora de gimnasia. No ha venido el profesor de educación física y sólo hemos tenido media hora de juego libre. El resto hemos estado en clase haciendo ejercicios para los exámenes.”
Cuando falta el profesor de gimnasia, lo temo. Pienso que los niños y niñas porque se están desarrollando físicamente y así se lo pide el cuerpo, tendrían que poder moverse cuando quisieran. Pero ya que les obligan a estar cinco horas diarias de su vida sentados a las órdenes de una autoridad, bendita educación física, aunque tengan que saltar el potro o correr en diagonal porque se lo mande el profe.
A Romeo lo que más le gusta ahora del colegio es la gimnasia. No quiero ni pensar lo mal que lo deben de pasar otros niños con necesidad de más movimiento, aquellos días en que el cole se come media hora de su gimnasia. Es como si de repente un día a la hora del comedor les pusieran a hacer ejercicios de matemáticas, por ejemplo. La que se armaría si el cole un día se zampara sus comidas… Claro, que ya he dicho en más ocasiones, que hay tantos conceptos de colegio como mentes humanas. 

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