“La comunicación abarca todo el abanico de formas que tienen
las personas de transmitir información en los dos sentidos: comprende la
información que proporcionan y reciben, la forma en que se emplea esa
información y cómo las personas extraen significado a esa información.
Todos aportamos los mismos elementos al proceso
comunicativo:
Aportamos nuestros cuerpos, que se mueven, tienen forma y
contorno.
Aportamos nuestros valores, esos conceptos que representan
la forma que tiene cada persona de intentar sobrevivir y llevar una buena vida.
Aportamos nuestras experiencias de cada momento, derivadas
de la experiencia anterior.
Aportamos nuestros órganos sensoriales, ojos, orejas, nariz,
boca y piel, que nos permite ver, oír, oler, probar, tocar y ser tocados.
Aportamos nuestra capacidad de hablar, palabras y voz.
Aportamos nuestro cerebro, los almacenes de nuestro conocimiento,
incluido aquello que hemo aprendido a partir de experiencias pasadas, lo que hemos
leído y estudiado y todo aquello que ha quedado registrado en los hemisferios
de nuestro cerebro.” Peoplemaking. Virgina Satir.
Un día pensé que me iba a hacer una lista de gente en la que
ponga cómo me comunico con cada uno. Para que no se me olvide, como veo a veces
que pasa. Una muestra de lo que incluiría esta lista sería lo siguiente:
Con mi pareja e hijo me comunico de todas las maneras
habidas, que hay y que habrá.
Con mi padre en persona y ahora con lenguaje dadaísta.
Con mi suegra en persona y a través de WhatsApp los días
que miro el WhatsApp, que son los miércoles y los jueves.
Con mis cuñadas igual menos con una de ellas, que en lugar
de mensajes nos llamamos de vez en cuando.
Con mi tía María mediante e-mails y cartas, y alguna vez por teléfono.
Con mi tía Amalia con WhatsApp de audio.
Con mi mejor amiga cuando nos vemos, con llamadas y con WhatsApp
de texto y audio.
Con mi amiga Carmen con WhatsApp de audio y texto.
Con dos amigos mediante un chat de comunicación de WhatsApp
los miércoles y jueves.
Con una amiga de Santander con llamadas los días de nuestros
respectivos cumpleaños.
Con mi amiga Laura con llamadas de teléfono.
Recuerdo dos momentos en que dos personas criticaron mi forma de comunicarme: una me dijo que le parecía penoso que le hubiera dado la noticia de mi cáncer por e-mail (medio por el cual nos comunicamos normalmente), y otra, en relación con un asunto familiar, me dijo que hay cosas que se hablan mirándose a los ojos (mis ojos han estado y están disponibles). También a mi madre, con quien me comunico muy poco, le pareció mal cómo y cuándo le di una noticia importante.
En relación al contenido y al tiempo de la comunicación se me ocurren estas propuestas para reflexionar: ¿La libertad no incluye la elección de cómo comunicarte con los
demás? ¿Por qué hay asuntos que se consideran sólo tratables en persona? ¿Es menos comunicativa la escritura? ¿Por qué se han olvidado las llamadas telefónicas cuando necesitamos comunicarnos en el instante? Encantada de leeros en los comentarios.
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