Se puede pedir cita con la
directora de un colegio o instituto por un tema disciplinario grave, pero por
algo que ha hecho un alumno (según los parámetros del sistema educativo) muy bien, no. Al
menos en el instituto de mi hijo. En realidad, no me sorprende tanto que la
directora sólo atienda dichos casos, pues es la dinámica de esta sociedad.
Hace poco una persona me
escribía: “las personas, en general, sentimos una gran necesidad de dar
pésames. Las iglesias se abarrotan en los entierros y se vacían en las misas de
júbilo”.
Los telediarios y los periódicos están
llenos de todo lo “malo” que ocurre en el mundo. Dentro de la familia muchas
veces el hijo que hace travesuras es “recompensado” con un ratito de mamá,
aunque sea enfadada.
Pues lo mismo pienso de la
organización de un centro escolar. Cuando un alumno se porta “mal” se disparan
las alarmas y se inicia un protocolo de actuación que pasa por una visita con
la inaccesible directora. Sin embargo, para hacer una consulta de un alumno
“bueno” no hay manera de poder citarse con ella.
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