Leemé

martes, 19 de febrero de 2013

Romeo dice su nombre


Bobomeo, Bomeo y Romeo. Esa es la metamorfosis que ha experimentado el nombre de Romeo a través de su boca. Fue después de empezar a nombrarnos a nosotros, mamá y papá, cuando empezó a decir su nombre. Nadie le entendía. Nos parecía curioso que alargara la palabra más de lo que era. No tanto que cambiara la r por la b, que aquella parece más difícil de pronunciar. Si embargo, qué pronto la ha aprendido a identificar, que ahora siempre que la ve dice: la R de Romeo, bien clarito. Y se pone tan contento. Romeo es mayor, Romeo lo ha hecho, Romeo es alto, es de Romeo, Romeo lo coge… o Romeo. Romeo a secas cuando quiere delimitar su territorio ante otro niño. Cuando alguien le pregunta por su nombre a veces lo dice y a veces no. También sabe que antes de nacer le llamábamos Pomponcito porque su corazón hacía Pom-Pom. Esto era cuando formábamos una sola persona, ahora somos casi dos, que el Yo va asomando ya en alguna frase que otra.

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