Leemé

jueves, 13 de noviembre de 2014

Romeo me abraza


 
Tengo grabada en mi cabeza una imagen: Cora, la hija de unos amigos, abrazando a su padre. Yo embelesada y embarazada les observaba. Nuestro amigo que se dio cuenta me dijo: ya verás, cuando te pase esto, es lo más maravilloso del mundo.  Imagen y frase se me quedaron en la cabeza. Cuando Romeo tenía dos años y tres meses lo pude comprobar. Me abrazó y fue lo más maravilloso del mundo. Sus bracitos alrededor de mi cuello con presión. No como otras veces en que los colocaba ahí porque en algún sitio los tenía que dejar cuando yo le cogía. Por acto reflejo le abracé también y nos quedamos entreabrazados. Entonces me acordé de nuestro amigo y su hija.
No recuerdo dónde se perdieron los abrazos con mis padres, pero lo cierto es que los perdimos. Hace poco lo hablé con ellos y me dijeron que fue el pudor. El pudor los perdió. Ahora es muy difícil encontrarlos. Ha pasado tiempo y han quedado muy enterrados.
Yo espero seguir saboreando lo más maravilloso del mundo con Romeo siempre. Tendré cuidado para que el pudor no nos los pierda.

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