Leemé

lunes, 21 de septiembre de 2015

Romeo va al veterinario




Fue el 27-9-12. Tengo una amiga que trabaja en una clínica veterinaria y un día le ofrecí un intercambio: entradas de cine por una visita al veterinario con mi hijo. Me encanta el trueque. No sé si Romeo entendía dónde íbamos. Yo se lo había explicado, pero él con dos años recién cumplidos, no parecía entusiasmarse por lo que veía. Le presenté a mi amiga y bajamos a ver a los animales malitos, sobre todo perros y gatos. Sólo vimos los menos malitos, que me dijo mi amiga que los otros era mejor que no los viera. En brazos de mamá señalaba lo que veía, pero su cara no era de entusiasmo ni sorpresa, con lo que la visita fue muy breve. Como breve ha sido esta entrada, pero me apetecía escribirla por mi amiga, para ella, y más hoy que me la he encontrado en el metro después de meses sin verla. La magia de la vida.

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