Leemé

martes, 22 de diciembre de 2015

Romeo desea


Un frisbi rojo con un conejo pintado fue uno de sus primeros deseos expresados. Más adelante sería un artilugio luminoso que daba vueltas y volaba y lo vendían en la Plaza Mayor, un huevo kínder, una camiseta de jugador, una pistola de dardos. Este año desea que los Reyes Magos le traigan una caja llena de huevos kínder, un huevo de dinosaurio y un avión que vuele con una cuerda. Los deseos de Romeo tienen compartimentos estancos, que el otro día me lo explicaba: unos son de comprar, que son todas las cosas que ve en los escaparates y de las que me dice “algún día quiero que me compres esto y esto y esto…”; y otros son los que escribe en la carta para los Reyes Magos.
Además Romeo tiene otros deseos: desea ir a ese parque que estamos viendo ahora y que no podemos parar porque vamos en coche, ir a este espectáculo que anuncian aquí, comer chocolate del duro para desayunar y a todas horas, caramelos blandos y que vengan sus amigos a casa a merendar, a dormir... El otro día dijo que quería que viviésemos con su amigo y sus papás, que viviésemos todos juntos. También dijo hace poco que quería vivir en Sevilla porque en la Cabalgata de Reyes tiran muchos regalos.  

Ayer Romeo deseaba a toda costa comprarse con su moneda de cinco céntimos una piruleta en uno de los puestos navideños. Aunque la piruleta costaba mucho más, su deseo expreso hizo que el vendedor se lo quisiera hacer realidad.

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