Leemé

lunes, 25 de abril de 2016

Pero-pero

Pero-pero
Texto: María de la Luz Uribe
Ilustraciones: Fernando Krahn
Libros de la mora encantada
Candeleda (Ávila), 2010

Libro de poesía para niños creado por María de la Luz Uribe y Fernando Krahn, chilenos, exiliados en España en los años 80, que publicaron varios libros juntos. Ella escribía, él ilustraba. Crearon una treintena de libros para niños de un humor sutil e inteligente, siempre con una idea de fondo reflexiva e irónica.
En Candeleda, un pueblo de Ávila situado al pie de la Sierra de Gredos nació la editorial Libros de la mora encantada, una editorial dedicada a recuperar libros infantiles y juveniles que se encuentran descatalogados. Juan Carlos Jiménez Grande y Federico Martín Nebras, dos enamorados de la literatura, son los responsables. Su intención es rescatar grandes libros de literatura infantil y juvenil que ya han dejado de publicarse y que a su juicio, no deberían abandonarse.
El nombre de la editorial lo han recogido de una leyenda local, pretendiendo recordar a los moros de la Edad Media. Entre estos, vivía un hada que se aparecía a los cabreros saliendo de entre las aguas y exigiéndoles confianza en ella. La susodicha aparecía sobre todo cuando sentía la soledad de los cabreros, especialmente durante la noche de San Juan.
El diseño y producción de Kalandraka que lo había editado años atrás.
Pero-pero empieza con una poesía introductoria que da una idea de cómo hay que leer el texto haciéndolo tuyo y si puede ser en voz alta, mejor.
A continuación la historia que da título al libro, Pero-pero, y después el resto. Son cinco historias rimadas que se acercan al niño/a de diferentes formas: a través de su estilo narrativo (repetición de la conjunción pero), de sus personajes (pajaritos que vuelan o no), las preguntas del por qué, el tema de la supervivencia y la agresividad, los utensilios para comer y el dilema de hacerse mayor. Sobre un fondo color crema se van colocando las estrofas y los dibujos acompañando a éstas y situados en lugares estratégicos, como una rama justo en el filo superior de la hoja del libro.  Además cada historia tiene una ilustración de estilo diferente y grafía del título también distinta, como la del En el blanco comedor donde el color de los personajes es el de la página crema del libro. El libro termina con una descripción de los autores en rimas asonantes y consonantes. Ideal para leer en voz alta y con un niño en el regazo.

Romeo (5 años): -¿Pero, pero? ¿Qué es “erizado”? ¿Por qué los niños están en los árboles?




Para curiosos: me topé con él en el espacio Kalandraka después de haberlo buscado por internet y pensar que tenía que hacerlo llegar desde Candeleda, un día que asistí a un taller de Federico Martín Nebras, uno de sus impulsores.

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