Leemé

martes, 23 de mayo de 2017

Romeo ve la televisión


Tengo apuntada una fecha, 22-7-13, como el día que vio por primera vez dibujos animados. No conseguimos llegar a los tres años sin tele, como pretendíamos, porque le regalaron la película de Robin Hood de Walt Disney a un mes y medio de su cumpleaños y a partir de ahí no pudo dejarla. Ni nosotros conseguimos que la dejara.
A día de hoy cree que en nuestra tele no hay dibujos animados, que sólo hay películas, pues es lo que vemos en casa. También vemos series en el ordenador de papá que buscamos en Youtube y hemos empezado hace poco con la historia del cine. Películas mudas y otras que creo le pueden gustar. Los dibujos animados de su época, los de ahora, los ve en otras teles, la de los abuelos o en casas de amigos. No es que estemos muy convencidos ni orgullosos de cómo lo estamos haciendo, pues siempre nos surgen dudas. Como hace poco en casa de su tía, que tuvo una perra inmensa porque después de seis capítulos de la Patrulla Canina, quería ver más y más y a nosotros ya nos parecía excesivo y nos entraban los miedos: “ahora va a estar irascible, alterado, excitado, de mal humor”… Como muchas veces le pasa cuando consume audiovisual. Pero es la única manera que hemos encontrado por el momento de ser coherentes con nuestra vida limitada: limitarle el tiempo de consumo audiovisual. No obstante sabemos que luego él compensa, quizás, su déficit. Ayer, por ejemplo, me enseñó un capítulo de Femur y Tripterator que había hecho con su amigo.

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