Hay cosas que se saben, pero no
interesa saberlas. Por ejemplo, se sabe que los niños aprenden solos a leer,
que no hace falta enseñarles. Aprenden a leer igual que aprenden a hablar y a
caminar. En el mundo occidental actual en el que estamos rodeados de palabras
escritas es imposible que un niño/a se quede sin aprender a leer. Romeo
aprendió a leer solo. Poca gente lo sabe.
Leer: pasar la vista por
cualquier tipo de representación gráfica comprendiendo su significado o
sentido.
Conozco a personas que piensan que
nacemos sin saber nada y que son otros los que nos tienen que educar, moldear.
No les interesa saber que un ser humano tiene la capacidad por sí solo de ir
aprendiendo según sus necesidades e intereses y que éstas pueden ser tan
lícitas como cualquier otra mientras se ciña a los límites que impone la
libertad (no dañar a nadie ni a sí mismo).
Tampoco interesa saber, por
ejemplo, que se puede aprender a montar en bicicleta sin pedales. Con las bicis
de equilibrio un niño no necesita que nadie le enseñe a montar en bicicleta. Está
tan interiorizado que es necesaria la instrumentalización de saberes, o diría más,
la monetización del aprendizaje, que no interesa saber que un niño pueda
aprender solo a montar en bicicleta, usando una bicicleta sin pedales desde que
su tamaño se lo permite. No interesa, entre otras cosas, porque desaparecerían
las fábricas de pedales infantiles y las extraescolares para aprender a montar
en bicicleta. También desaparecerían los libros de texto si dejaran al ser
humano aprender en libertad conforme a su ritmo y desarrollo.
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