viernes, 2 de enero de 2026

El saber que no interesa

 

Hay cosas que se saben, pero no interesa saberlas. Por ejemplo, se sabe que los niños aprenden solos a leer, que no hace falta enseñarles. Aprenden a leer igual que aprenden a hablar y a caminar. En el mundo occidental actual en el que estamos rodeados de palabras escritas es imposible que un niño/a se quede sin aprender a leer. Romeo aprendió a leer solo. Poca gente lo sabe.

Leer: pasar la vista por cualquier tipo de representación gráfica comprendiendo su significado o sentido.

Conozco a personas que piensan que nacemos sin saber nada y que son otros los que nos tienen que educar, moldear. No les interesa saber que un ser humano tiene la capacidad por sí solo de ir aprendiendo según sus necesidades e intereses y que éstas pueden ser tan lícitas como cualquier otra mientras se ciña a los límites que impone la libertad (no dañar a nadie ni a sí mismo).

Tampoco interesa saber, por ejemplo, que se puede aprender a montar en bicicleta sin pedales. Con las bicis de equilibrio un niño no necesita que nadie le enseñe a montar en bicicleta. Está tan interiorizado que es necesaria la instrumentalización de saberes, o diría más, la monetización del aprendizaje, que no interesa saber que un niño pueda aprender solo a montar en bicicleta, usando una bicicleta sin pedales desde que su tamaño se lo permite. No interesa, entre otras cosas, porque desaparecerían las fábricas de pedales infantiles y las extraescolares para aprender a montar en bicicleta. También desaparecerían los libros de texto si dejaran al ser humano aprender en libertad conforme a su ritmo y desarrollo.   

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