Hay cosas sabidas por algunos, que no
interesa que lo sepan muchos. Por ejemplo, se sabe que los niños aprenden solos a leer,
que no hace falta enseñarles. Aprenden a leer igual que aprenden a hablar y a
caminar. En el mundo occidental actual en el que estamos rodeados de palabras
escritas es imposible que un niño/a se quede sin aprender a leer. Romeo
aprendió a leer solo. Poca gente lo sabe.
https://macarenamenasantos.blogspot.com/search?q=Romeo+lee
Conozco a personas que piensan que nacemos sin saber nada y que son otros los que nos tienen que educar, moldear. No les interesa saber que un ser humano tiene la capacidad por sí solo de ir aprendiendo según sus necesidades e intereses y que éstos pueden ser tan lícitos como cualquier otro mientras se ciña a los límites que impone la libertad (no dañar a nadie, nada, ni a sí mismo).
También conozco a quienes no les interesa saber que, por ejemplo, se puede aprender a montar en bicicleta sin ruedines. Con las bicis de equilibrio un niño no necesita que nadie le enseñe a montar en bicicleta. Está tan interiorizado que es necesaria la instrumentalización de saberes, o diría más, la monetización del aprendizaje, que no interesa saber que un niño pueda aprender solo a montar en bicicleta, usando una bicicleta de equilibrio desde que su tamaño se lo permite. Tan sólo su propio interés por desplazarse en bicicleta le hará aprender, primero en una bicicleta de equilibrio y luego con pedales. No interesa saber esto, entre otras cosas, porque desaparecerían las fábricas de ruedines y las extraescolares para aprender a montar en bicicleta. Lo mismo ocurre con los idiomas. No interesa saber que sólo se aprende cuando hay un motivo que te mueve a aprender un lenguaje que no es el tuyo. Desaparecerían las academias de inglés. También desaparecerían los libros de texto si dejaran al ser humano aprender en libertad conforme a su ritmo y desarrollo. Son saberes que no interesa que se sepan mucho, son intereses que se sabe que no interesan.
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