lunes, 11 de mayo de 2026

Mileurista

                                   


Nunca he llegado a ser mileurista. Ni falta que me ha hecho. Y no por suerte de que me haya tocado la lotería, ni por haber heredado, ni porque me mantengan, ni porque tenga un trabajo con un sueldazo… etc, sino porque no lo he necesitado. No he necesitado cobrar mil euros o más.

Hace años publicaron en un periódico un relatito sobre mí. Aquí transcribo un extracto:

“Desde que recuerdo, siempre he querido tener una casa”. Tras salir de la adolescencia se propuso buscar un trabajo y reunir un millón de pesetas. “Pensaba que era una locura ahorrar para una casa con tan pocos años, pero tampoco entendía a mis amigas cuando venían con unos Levi´s nuevos o con unas Nike”. Aunque se licenció en Comunicación Audiovisual, ser taquillera es una forma de sacar dinero y de vez en cuando ver trozos de películas. “Soy hija de profesores y mis padres tenían otras expectativas conmigo. No me lo dicen a las claras, pero lo intuyo. Una vez me comentaron: nos sorprende que te conformes con eso. La frase se me quedó grabada”. Terminará de pagar los 46 metros dentro de 13 años. A pesar de la deuda, no se siente atada, planea recorrer mundo, aunque conservando ese refugio mágico.

Ha llovido desde entonces sobre el mundo que he recorrido. Tuve una letra cómoda de pagar gracias a la ayuda de mis padres para la entrada (aunque sin ella me hubiese comprado la casa igualmente), y con mucho menos de mil euros al mes en el año 2000 ya tenía casa propia y vivía independiente. Alquilaba una habitación y eso me ayudaba a ahorrar, cosa que nunca dejé de hacer. Así, antes de que venciera la hipoteca conseguí pagar mi casa. Después me emparejé y tuve un hijo, lo que originó más gastos en mi vida. Pero como ya no tenía hipoteca, ese dinero fue el que destiné posteriormente a mi familia. Mi pareja y yo dedicamos la misma cantidad para los gastos comunes. Otra cosa me parecería injusto. Divido mi sueldo en cinco partidas (gracias, David, por enseñármelo): dinero común (comida, suministros, coche, seguros, hijo…); gastos ordinarios (caprichos, ocio…); gastos gordos (viajes, médicos…); regalos y ayudas (compras y ayudas a los demás); ahorros. He cobrado siempre en torno a los setecientos euros y después de liquidar todos los gastos mensuales ¡hasta a veces me sobra!

Cada año casi todo sube de precio y yo compro menos. Desde que cumplí los cincuenta no me compro nada. https://macarenamenasantos.blogspot.com/2025/01/me-jubilo-de-comprar.html Antes comía un menú por diez euros y ahora lo hago por quince, pero como no me compro cosas, el dinero que antes empleaba en eso ahora lo empleo en comer o tomar algo fuera.

Cada año mi sueldo aumenta un poquito y yo he ido reduciendo las horas de trabajo. Ahora gano lo mismo que ganaba hace años trabajando cinco días a la semana en lugar de dos que trabajo ahora. Antes tenía menos tiempo para escribir, viajar, estar con gente..., pero como ahora trabajo menos horas el tiempo que antes empleaba en trabajar ahora lo dedico para todo eso.  



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