lunes, 14 de septiembre de 2026

La IA

 

 

Este fin de semana en una celebración familiar he tenido una conversación sobre la IA. Muy interesante para darme cuenta una vez más de que vivimos en un mundo diverso constituido a su vez por munditos diferentes. He quedado con mi interlocutor dentro de cinco años para volver a hablar sobre el tema. Él defiende que en cinco años la IA va a estar en todos los ámbitos de la vida menos en los oficios, que va a suplantar todo tipo de trabajos menos los que se hacen con las manos (albañilería, fontanería, carpintería… etc). Yo opino que no va a ser así, que además de los oficios hay otros ámbitos de la sociedad que no se pueden cubrir por la IA (de hecho, en el momento de esta conversación estábamos en un ámbito difícilmente suplantable por la IA), como por ejemplo la atención personal (que en ciertos sectores de la sociedad es imprescindible) o el arte. Aquí es donde nos alargamos más. Para cada uno de nosotros el arte es una cosa diferente. De hecho, pienso que para él la conversación era la IA y el mundo laboral y para mí era la IA y el mundo (que no es sólo laboral). Él no cree necesario saber de dónde proviene una obra artística. Yo pienso que el arte es arte porque es un medio de expresión y por ahora los que expresamos emociones, sentimientos… etc. somos los humanos. Es decir, que si lo hace una máquina y me entero de que no puedo saber quién es al autor que lo ha hecho, para mí pierde interés, no me comunica nada, porque no tiene esencia o alma humana, no puedo llegar a ese autor, aunque simplemente sea a través del nombre. No descarto que en un futuro las máquinas se mezclen con los humanos y seamos androides o algo así capaces de emocionarnos, sentir… y por supuesto hacer arte. Pero por ahora y dentro de cinco años, lo dudo mucho. Decirle a algo que te haga algo, no me parece expresar… Otra cosa es que se use como mera herramienta, como pueda ser internet, una cámara fotográfica… etc.

Según escribo esto estoy pensando (y es por ello por lo que escribo, para explicarme el mundo, cosa que, además, creo que tampoco la IA hace: desarrollar una actividad para pensar y explicarse el mundo) que se puede convertir en medio de expresión la manera en que tú comunicas a la IA lo que quieres hacer. Y entonces, creo, que se convertiría en arte porque proviene de un humano. Igual que quien usa una máquina fotográfica para captar una imagen que él mismo ha seleccionado a través de un encuadre, una luz…   Cuando apareció la fotografía se pensó que ésta suplantaría a la pintura y que dejaría de ser una actividad artística por el mero hecho de captar la realidad a través de otra cosa. Sin embargo, pronto la fotografía se consideró un arte. Quizás pase lo mismo con la IA. Puede ocurrir que el resultado no sea exactamente lo que tú deseabas o que te convenza a posteriori más de lo que tú tenías en la cabeza. Pero sí, efectivamente, creo que escribiendo esto me he dado cuenta de que CON (como instrumento) la IA también se puede hacer arte.

Ahora bien, igual que hay gente que prefiere escuchar lo que te cuenta alguien a buscar en Google, comprar en una tienda a comprar en Amazon (he tardado tres meses en seleccionar unas cosas que quería comprar en Amazon y eso que sólo ha sido seleccionarlo, que la gestión de comprarlo me lo va a hacer mi interlocutor ducho en tecnología), preguntar a un conocido experto sobre un asunto o preguntárselo a ChatGpt, escuchar a un cantante en directo o mediante playback, cocinar una receta de una revista o una receta que te proporcione la IA con los ingredientes que tú le digas, llamar por teléfono a escribir un WhatsApp; seguirá habiendo gente que se maneje mejor con un libro que con la IA, disfrute más con algo que ha hecho un ser humano que con algo que ha hecho la IA… etc Que no son prejuicios usar sólo la tecnología cuando te apetece, puedes o te parece más adecuado usarla, sino maneras de gestionar las herramientas del mundo para tu mundito.

Mi compañero de debate dice que en cinco años todo sucumbirá a la IA. Yo le recordaré que hace tiempo se decía que la fotografía desaparecería, también el cine, los libros… y ahí están.

Pienso que, aunque lleguen a ancianos la generación de los niños/as nacidos en tiempos de IA, siempre habrá alguien que, como yo, prefiera otras herramientas. Como también hay quien prefiere un original de Gucci que una copia de un mercadillo.

Ayer una señora se acercó a la taquilla y me dijo que ella siempre venía al cine a comprar las entradas porque le gusta que una persona la atienda. Pues eso, prioridades.

Así es que, querido interlocutor, creo que nuestro debate no es tal debate si tenemos en cuenta la diversidad del mundo (que no es sólo trabajo) y la respetamos. Aún así, mantengo la fecha de nuestro encuentro dentro de cinco años para volver a observar con lupa (o con IA) como están las cosas.

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