En la entrada anterior hablé de
una asignatura de vida que tengo suspensa: el Estrés. Cuando hablo de ello le
digo a la gente que no necesito trabajo ni jefe alguno para sentirme estresada,
que yo soy mi mayor causa de estrés. Todo lo que quiero hacer en esta vida que
tengo aquí y ahora me ocupa. Soy una trabajadora de la vida cuyo jefe soy yo
misma y/o cuyos exámenes y asignaturas elijo yo misma. Por eso he suspendido
varias veces el Estrés. No sé gestionarlo y hasta enfermo por ello. Quiero
hacer tantas cosas que pienso no me va a dar tiempo antes de morir a los cien
años. Me he fijado esa edad porque me parece un número redondo y porque creo
que es lo sufrientemente asequible para morir cuando yo la alcance: ni muy
joven ni muy mayor para estar con plenas facultades. Deseo hacer tanto:
tantos libros que leer, tantas historias que escribir, tantos sitos a los que
viajar, tantas comidas por hacer y comer, tantas conversaciones con las
personas a las que quiero…, que ya sólo de pensarlo me estresa.
La semana que viene no trabajo en
mi trabajo convencional, el que me da dinero. No me gusta llamarlo vacaciones
porque para mí la vida no está compartimentada. Es decir, el disfrute tan asociado al
desconectar en las vacaciones es parte de la vida donde también está el
trabajo. Pero bueno, ese es otro tema. https://macarenamenasantos.blogspot.com/search?q=Vacaciones
El caso es que mi hijo quiere que
aproveche esos días sin trabajo para que hagamos un viaje. De hecho, era una
propuesta mía desde el principio. Ahora a dos días de hacerlo, yo no quiero.
Quiero no tener que hacerlo. Creo que por primera vez estoy dejando de hacer
cosas para vivir también. Lo que me va a proporcionar ese viaje, pienso, no me va a
compensar con el estrés que me va a producir. Creo que me he dado cuenta de que
vivir también se trata de no hacer o de no vivir, como yo decía hace tiempo de
la gente que veía apagada, sin pasión, sin ganas de nada.
Hoy he escuchado un podcast donde
hablaban de FOMO (Fear of Missing Out, o «temor a perderse algo»). Un
tipo de ansiedad social caracterizada por la necesidad compulsiva de estar
conectado y saber qué hacen los demás. Su contrario sería el JOMO (Joy of
Missing Out), la satisfacción de desconectar y estar contigo mismo.
Como decía Alejandro Sanz: “vivir
es lo más peligroso que tiene la vida”.
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