Leemé

jueves, 15 de septiembre de 2011

Romeo se cae

Hoy Romeo se ha caído y yo me he asustado muchísimo porque cuando le he cogido para arrebatarle con la mano el dolor y luego soplarlo y decirle adiós, le he visto sangre en las encías. ¿Qué hago? he pensado, y me ha entrado un agobio alucinante. LLamo a alguien, he pensado a continuación. Pero después me he dirigido a la cocina para coger el mordedor de la nevera. He imaginado que algo fresquito a lo mejor le calmaba y le gustaba. Y así ha sido. Le he visto tan agustito con su mordedor que me he aliviado yo también y he pensado que acababa de aprender a curar a mi hijo. Como cuando le puse un pañal por primera vez, que por favor alguien me lo explicara. Y es que pienso que hemos entrado en otra etapa, de las muchas en las que entraremos, en la vida de Romeo, la de las caídas, en la que soplar al dolor y decirle adiós no bastará. Como tampoco basta ahora con ponerle a la teta para que coma, aunque sea el ingrediente principal, la teta, igual que la imaginación.

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