Leemé

jueves, 25 de octubre de 2012

Romeo descubre su sombra


La primera vez que Romeo tuvo contacto con el mundo de las sombras fue cuando todavía no andaba, meses tendría. Yo había leído en un libro un juego que me pareció divertido para hacer con él. Lo preparé todo: la linterna, la pared blanca frente a nosotros tumbados en la cama, apagué luces y mis manos empezaron a actuar. Pero nada más comenzar a hacer el vuelo de un pájaro empezó a llorar, así es que abandonamos el  juego. Meses más tarde Romeo descubrió su sombra. Se quedó un buen rato mirándola, paralizado. Luego se dio cuenta que moviendo su cabeza también se movía algo en el suelo. Detrás estaba la sombra de mamá que le miraba atentamente. Cuando se cansó de observar siguió caminando, aunque de vez en cuando volvía a mirar hacia abajo a ver si todavía estaba eso allí. Cuando montamos en bici Romeo va sentado detrás de mí y yo no le puedo ver a no ser que me pare. Sin embargo, gracias a que Romeo ha entendido el lenguaje de las sombras, también ahora nos podemos ver y comunicar aunque no nos veamos.

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