Leemé

lunes, 3 de diciembre de 2012

DICIEMBRE

-3:

Navarra: 
Cada año, el día 3 del mes de Diciembre, se celebra el Día de la Comunidad Foral de Navarra (en euskera: Nafarroako Foru Komunitatea)
La fecha coincide con la festividad de San Francisco Javier, fundador de la Compañía de Jesús y nativo de Navarra, el 3 de Diciembre, en conmemoración del día de su muerte, en el año 1552 en China.

-3 y 4: 

Bayárcal (Almería-Andalucía): San Francisco. 

-4: 

Alquife (Granada-Andalucía): Fiestas de Santa Bárbara o de los mineros. 

Monzón (Huesca-Aragón): se rememora el Bautizo del Alcalde, en que según la tradición la ciudad eligió a un morisco como alcalde tras recibir las aguas bautismales. El alcalde sale al balcón del ayuntamiento y arroja dulces, castañas y frutos secos a la población.

-5-8:

Tolosa (Navarra): Fiesta del Chuletón: a orillas del río Oria, el mercado de Zerkausia se convertirá en un gran restaurante donde varios asadores de la zona cocinarán la carne a la vista de los comensales y se ofrecerá menús de asados a precios populares.

-6:

Elantxobe (Vizcaya-País Vasco): San Nicolás.

-7:

Jarandilla de la Vera (Cáceres-Extremadura): la víspera de la Inmaculada Concepción son muchísimas las personas que enarbolan y prenden los escobones para acompañar el estandarte de la Virgen, que es portado por un jinete. A media tarde, el mayordomo, junto al tamborilero y unos amigos, hace la ronda anunciando la fiesta y pidiendo la rosca: los vecinos sacan dulces y bebidas para agasajarles y algunos entregan aportaciones en metálico. Ya bien entrada la noche, en la plaza del Ayuntamiento, vigilada por el templo de Santa María de la Torre, parte la procesión que recorre todo el pueblo durante unas tres horas. Jalonadas por hogueras, no sólo en la plaza sino en algunos puntos estratégicos y de mayor anchura, los participantes portan escobones encendidos: “lo llevamos a ras de suelo par que no haya peligro. Sus gargantas enronquecidas, entonan diferentes coplas: Ardía la zarza y la zarza ardía y nos quemaba la Virgen María. “Ellos eran cuatro y nosotros ocho qué palos les dimos ellos a nosotros”.

-8

Apiés (Huesca-Aragón): día de la Purísima. Los danzantes van bailando hasta la ermita, interpretando el paloteado, el baile de cintas y el de espadas, mientras que en la procesión en Lascellas los feligreses van descalzos en cumplimiento de un antiguo voto popular al haberse liberado la población de una epidemia.

Camprodón (Gerona-Cataluña): feria de la Purísima.

Altea (Alicante-Comunidad Valenciana): La Inmaculada.

Bayárcal (Almería-Andalucía): la Inmaculada.

Peloche (Badajoz-Extremadura): Día de la Inmaculada. Los quintos subían a cortar la luminaria, es decir, los troncos que arderán en la lumbre de la plaza el 24 de diciembre.

Jarandilla de la Vera (Extremadura)

Gandía (Valencia-Comunidad Valenciana): Cant de la Sibil-la.

Ontinyent (Comunidad Valenciana): Cant dels Angelets.

-8-15:

Sevilla (Andalucía): Seises. Tiene lugar a las 17:30 durante la octava de la Inmaculada, entre el 8 y el 15 de diciembre. En la mañana del día 8, a las 11:30 y en el mismo escenario, la catedral sevillana, se lleva a cabo la procesión de “la cieguita”, talla de la Inmaculada de Martínez Montañés, cuyos ojos entornados le han valido el popular apelativo. Por la tarde, los herederos de los niños cantan la tradición. Son 10 los niños que interpretan la danza: con el sol de diciembre, alta en la torre, una bandera se levanta en el cielo, la voz de un seise, como una estrella, de pluma y terciopelo, blanca y celeste y al aire queda. El ritual de los seises se lleva también a cabo en el Corpus Christi y durante el triduo de carnaval, sustituyéndose en ambos casos, en su elegante indumentaria, el azul de la Purísima por el color rojo.

-13: SANTA LUCÍA

El 13 de diciembre es el día de Santa Lucía,, la patrona de los ciegos (y también de las modistas, porque se quemaban la vista cosiendo a la luz de las velas). Y es este día cuando empiezan de verdad las Navidades, con las ferias para la preparación de los Belenes.
Unas fiestas tan largas, en las que se acumulan las antiquísimas fiestas de celebración del solsticio de invierno (con una antigüedad de decenas de milenios); las mucho más modernas fiestas de fin de año (cuentan con muy pocos milenios de antigüedad); la aún más moderna fiesta conmemorativa del Nacimiento de Jesús, la piedra angular del cristianismo; la fiesta de las bromas, la de los Inocentes, el día de las inocentadas; la gran fiesta de los regalos, focalizada en los Reyes Magos. Son muchas fiestas en una, que necesitan una larga preparación.
Y es la fiesta de Santa Lucía el día en que se inician con toda formalidad y solemnidad los preparativos de la Navidad, cuando se inauguraban los puestos de venta de figuras y adornos para hacer el belén, musgo para representar el verdor de los prados, el típico acebo, el muérdago, las casas y poblados, y todo lo que podía añadir la imaginación y el ingenio.
Pero la Navidad no es sólo un recreo para la vista, sino también para el oído. Y justo los que carecían del sentido de la vista, los ciegos, cuya patrona es Santa Lucía, justo esos eran los grandes protagonistas del recreo que representa la Navidad para el oído. Era el gran momento de los ciegos. Para ellos tenía reservada la Navidad un lugar de honor y privilegio. Las cuadrillas de chicos y chicas que iban por las casa cantando villancicos y pidiendo el aguinaldo, eran de ciegos.
Pero no eran ni mucho menos un espectáculo triste, nada de eso: Cantaban muy bien, porque tenían bien ensayados sus villancicos, cantaban incluso a varias voces, se acompañaban de los instrumentos propios de la Navidad (pandereta y zambomba sobre todo) y llegaban a formar pequeños coros muy bien conjuntados.
Pasaban por las casas a cantar ante el respectivo pesebre, y las buenas gentes les obsequiaban en dinero y en especie. Era la manera de compartir la Navidad con los menos afortunados, y de gozarla en armoniosa comunidad. Las sociedades de ciegos solían admitir entre ellos a los que sin ser ciegos, sufrían malformaciones y deficiencias de cualquier género. Era la primera institucionalización espontánea del amor navideño, del que hoy se llama "espíritu de la Navidad". Los ciegos y todos los que sufrían cualquier otra deficiencia física o psíquica tenían un sitio de honor en la Navidad: formaban parte esencial y dignísima de su alegría, de su fiesta, de su generosidad.
No salían estos grupos de impedidos a mover la pena y la piedad de las gentes, sino a darles alegría, a recrearles con esa nota de color tan consustancial de la Navidad como los villancicos. No había radio ni televisión, pero gracias a ellos el alegre son de los villancicos llenaba el ambiente, llenaba la Navidad.
Y tanto se esmeraban los ciegos y los demás impedidos agrupados a ellos, que en los numerosos villancicos compuestos para ser representados además de cantados, conseguían dignísimas representaciones. Ni que decir tiene que la condición de privilegio que en la celebración de la Navidad tenían en los pueblos los pastores, pasó en las ciudades a los ciegos. Igual que aquéllos, éstos tenían absoluta prioridad en el ritual de la Adoración de los Pastores y detrás de ellos de los demás fieles en la Misa del Gallo, que era una auténtica representación, un verdadero auto sacramental, del que formaban parte los villancicos. Pues ahí estaban los ciegos, los tullidos, los contrahechos, los deficientes. Eran los grandes privilegiados en ese gran rito de ser los primeros en adorar al Redentor, al Salvador recién nacido. Para ellos era realmente grande la gran noticia que anunciaba el Ángel: Os anuncio una gran alegría: os ha nacido un Redentor. Ellos ocupaban el lugar de los pastores en la ciudad. Ellos eran los primeros en el gran Evangelio (en la Buena Nueva) de la Redención. Esa era la gran Navidad.

Peloche (Badajoz-Extremadura): Día de Santa Lucía, los quintos se juntaban para hacer la zambomba que les ha de acompañar en las rondas nocturnas que hacen a partir del 18 de Diciembre. Suele ser de un tamaño considerable y utilizan parte de una buena corcha que doman y sujetan con clavillos de madera, una piel de cordero. Las zambombillas pequeñas suelen estar hechas con las vejigas de los guarros. La zambomba se queda secando para que esté lista sobre el 18. Además, en Santa Lucía, al anochecer, todas aquellas personas que han tenido problemas de vista, suelen hacer una hoguera en su puerta. El resto de los vecinos va visitando dichas hogueras y el día en que comienzan a cantarse las canciones propias de la Navidad. A partir del 18, salen todas las noches hasta Navidad, cantando por las calles una serie de canciones características de la localidad. Sólo hay unos cuantos villancicos entendidos como tales: canciones dedicadas al nacimiento de Cristo. Las demás canciones que, tanto ellos como el resto de la población canta desde las hogueras de Santa Lucía hasta Reyes, son cantos de cabreros, quintos, pastores, romances y leyendas históricos... Narraciones como la “Loba parda”, “Los primos romeros”, “Los diez mandamientos”, “Los Arrierillos”... Se escuchan exclusivamente en la época navideña, a pesar de estar recogidos en varios cancioneros populares (con diferentes músicas y letrillas, pero coincidiendo en el tema central), sin que se haga referencia a la época en cuestión.

-15: 

Alonso (Huelva-Andalucía): fiesta de las Ramas. 

Navidades: Vigilia: la prescripción de no comer carne fue la máxima católica que marcó la Nochebuena. Y eso que el festín de estas fechas deriva de ritos paganos, las saturnales romanas en la cercanía del solsticio de invierno, pero fue con el cristianismo cuando se universalizó. Aunque en Cataluña, precisamente por la austeridad religiosa, apenas se celebra la Nochebuena, el resto la ritualiza desde mucho antes de la llegada de Papa Noel.

El cardo en Aragón, la lombarda en Madrid, la col y la berza en Navarra y País Vasco fueron, junto al pescado, los grandes sustitutos de la carne. El caso del binomio besugo-bacalao sigue el mismo camino. Textos del S.XIX ya nombran al besugo como pez estrella, ya que su pesca fue abundante en esas fechas. El éxito de ambos en unas zonas u otras del país dependió de su cercanía del mar. “El bacalao se conservaba mejor”. Escudillas y putxeros: la olla podrida es “la madre de los cocidos”. De su receta han derivado la escudilla y la carne d´olla catalana con sus galets (pasta), el putxero valenciano o la sopa de picadillo andaluza. En realidad procede de la adafina judía (S.XV). La ortodoxia religiosa obligaba a no trabajar por el Sabbath, y por ello, se ponía a cocer el viernes. Luego, “la voluntad de diferenciación religiosa hizo que los cristianos añadiesen el cerdo como gran pilar”. Gallináceas y cordero: el cordero es el símbolo de Cristo. El capón, pollo, pavo o la pularda son también emblemas, aunque no siempre al alcance de todos. Las gallináceas fueron importadas de Asia por los griegos en los albores del S.IV a C. Al ser bienes de lujo, los romanos llegaron a prohibir el consumo de gallinas para evitar la inflación, pero la picaresca hizo castrar al macho, y así nació el capón. El pavo fue importado por los conquistadores extremeños de América. “Y el pollo llegó a todas las mesas cuando dejó el  corral, a partir de los sesenta, gracias a las granjas modernas y a la especie Broiler, más fácil de engordar”.

Canelones: una costumbre curiosa es la de los canelones de San Esteban, elaborados con las sobras de la escudella que se come en Cataluña el día de Navidad. Su origen hay que buscarlo en las relaciones entre Génova y Cataluña y la oleada de la inmigración italiana que sufrió Barcelona en el S.XIX. Turrones y neules: los expertos coinciden en que los turrones y mazapanes, con permiso de Jijona o Agramunt, y de Toledo, respectivamente, son de origen árabe. Las neules catalanas y los barquillos son aún más antiguos que el turrón. El genuino turrón deriva del alajú y los alfajores, muestras emblemáticas de la dulcería árabe. Con rigor, turrones clásicos no hay más que de tres clases: duro o de Alicante, blando o de Jijona y guirlache, mezcla de almendras y caramelo cristalizado. El resto- de yema, de frutas, de coco...- no es más que variantes del auténtico mazapán. Los mazapanes, que se vinculan al entorno de Toledo, son unas golosinas árabes, o tal vez judías, que también se elaboran en Italia, Alemania y norte de África. Se consumen en España desde la baja edad media y alcanzaron su primer esplendor en el renacimiento. Populares y de raigambre andaluza (Estepa y Antequera), los polvorones, mantecados, hojaldrinas... derivan de las primitivas matanzas caseras que, al llegar el invierno, elaboraban los cristianos viejos para aprovechar un animal rechazado por árabes y judíos. Los polvorones son una mezcla de harina tostada, manteca de cerdo y azúcar, a la que se añade canela o almendras molidas. Los mantecados, que en el S.XVIII se apodaban mantecadillos o secadillos, se elaboran de forma parecida. Su textura, más húmeda y mantecosa, se consigue añadiendo huevos batidos. Los alfajores se asocian a Antequera y Medina Sidonia, pueblo gaditano que siglos atrás fue la gran capital repostera de Al-Andalus. En torno a ellos siempre giraron preciosas leyendas, como la que afirma que en tiempos de los Omeyas una esclava llegó a conseguir la libertad gracias a la exquisitez de una fórmula secreta.

            Hay documentos que datan que Felipe II durante las Navidades de 1584, en Alicante, ordenó preparar turrón para una delegación diplomática de Japón. Primitivo Rovira, es el único productor de turrón de Xixona que queda en el casco antiguo de su pueblo y que elabora este postre como lo hacía su tatarabuelo. En su pequeña fábrica el tiempo se detiene, aunque él y su equipo trabajan a toda pastilla entre finales de octubre hasta el 22 de diciembre. Regenta la casa en la cual se sigue haciendo no más de dos tipos de turrón. Los ingredientes se siguen mezclando a mano y el resultado, una producción anual limitada a 35.000 kilos, no se encuentra en los supermercados. En la calle la gente hace cola para comprar sus turrones de Xixona a la piedra o sus tortas imperiales, que ya pedía la Casa Real italiana en 1860. Supongo que antaño este postre no sólo se consumía durante las fiestas. Es posible que un decreto real de 1740 obligara a los vendedores ambulantes, de fuera de la Corte de Madrid, a vender sus productos sólo ocho días antes de Navidad y ocho días después. Ya los mudéjares mezclaban la miel con almendras y ajonjolí. En el antiguo Imperio Romano, el dios Janus presidía el mes de enero. Este dios se representa con dos rostros, uno joven, que mira al futuro, y otro viejo, que mira al pasado. Ya en aquel entonces los romanos invitaban en los primeros días del año a familiares y amigos a comer dátiles, higos y miel, para propiciar un dulce devenir todo el año.

            Nochevieja es la fiesta pagana por excelencia de la Navidad. En la localidad granadina de Berluches, por ejemplo, se celebra el fin de año el 5 de agosto, desde 1994, cuando un apagón les frustró el evento. El calendario gregoriano en 1582, convirtió ese día (San Silvestre) en nuestro gélido clímax. Porque antes, en el calendario juliano romano, se celebraba en marzo, inicio de la primavera.

            Eso explica que en Rusia se haya celebrado, a lo largo de los siglos, en cuatro meses distintos. E incluso hay quien dice que las revueltas lusitanas en Hispania obligaron a los cónsules del Roma a adelantar sus nombramientos y así también el inicio del año.

            Dulces y atragantadas. Fue en 1909 cuando una excelente cosecha obligó a los viticultores a regalar la mercancía sobrante. Así nació la tradición. La tradición dispone tomar las uvas en la plaza del Ayuntamiento al son de las doce campanadas. La puerta del Sol de Madrid ha trascendido la costumbre, contándose en los acomodados televisores de medio país. El emblemático reloj de la plaza sirvió durante años para marcar la hora oficial del país, y el rito de fin de año se inició en el siglo XIX, cuando los madrileños empezaron a acudir al lugar para celebrarlo en directo. El consumo de lentejas, proviene, en cambio, de Italia, donde es típico abastecerse de esas leguminosas acompañadas con los excelentes embutidos zampone. Nochevieja es la festividad del cava y el champán. Sus burbujas simbolizan la felicidad. Todo gracias a un monje, Don Perignon (siglo XVIII) a quien se le atribuye la champanización del vino.

 Salud, dinero y amor. Pida un deseo por cada uva que se tome, cómaselas con el pie derecho delante, póngase dinero dentro de los zapatos y, cuando brinde, introduzca un anillo de oro en la copa, no se lo trague, es para que le traiga prosperidad económica. Tras los besos y abrazos tire un vaso de agua a la calle, le ayudará a alejar las penas y las lágrimas, escriba en un panel las cosas malas y quémelo. Encienda velas, las azules le traerán paz, amarillas (abundancia), verdes (salud) y  blancas (claridad) y no se olvide de pedirle a alguien que le regale lencería rojo pasión. Encontrará a su príncipe o princesa.

El roscón de Reyes tiene un origen pagano. Tras el solsticio de invierno, los romanos agradecían al dios Saturno la llegada de los días más largos comiendo tortas de miel y dátiles. El vínculo con lo religioso se introduce en Francia, en la Edad Media. Las familias conmemoraban la historia bíblica de la huida de Egipto comiendo una rosca de pan dulce en la que se escondía una habichuela, que representaba al niño que se libraba de las garras del malvado rey Herodes. Al que le tocaba el haba era elegido rey por un día. En España la tradición del roscón se remonta al siglo XVII. Hoy del juego que se comparte alrededor de este bollo con sabor a azafrán, cítrico y frutas escarchadas hay diferentes versiones. En algunas regiones, el roscón esconde figurita y haba. En otras, sólo haba o sólo figura. Y hay múltiples interpretaciones: que a quien le toca el haba paga el roscón y el de la figura es el rey. O que el rey es quien encuentra el haba...

Las celebraciones de año nuevo suponen la despedida del año que muere y la bienvenida del que nace. Se hace el despliegue de buenas intenciones más importante del año. La forma de celebrar la Nochevieja y el año nuevo cambia en cada país, nación o cultura.         

Rusia: pasa por los hogares El Abuelo del Hielo, que reparte a los pequeños dulces y muñecas matriuskas.

Japón: las celebraciones duran 15 días, durante los que se escuchan 108 campanadas, que corresponden a valores negativos del ser humano que se olvidan al oírlas.

Perú: trae suerte vestir de amarillo. Cuando han dado las doce campanadas se sale a la calle y se tira un vaso de agua hacia atrás, expulsando así los malos augurios.

Alemania: es costumbre dejar sobras en el plato, como garantía de tener la despensa llena todo el año entrante.

Dinamarca: arrojan y rompen platos ante las casas de familiares y amigos, para demostrar que los aprecian.

Rumanía: objetivo de las muchachas casaderas es averiguar quién las desposará. Lo hacen asomándose con una vela a un pozo, donde verán el rostro del amado.

México: Los más aficionados a viajar cogen sus maletas vacías y con ellas dan varias vueltas a la manzana, para asegurarse de que viajarán mucho ese año.

Pals (Gerona-Cataluña): Nacimiento de Jesús. La noche está a punto de caer y los rojos, azules intensos del atardecer mediterráneo constituyen el primer y extraordinario fondo. No hay que llegar con la hora justa: la villa, monumental y armónica, con castillo del siglo IX, románica torre de las Horas (de planta circular y 15 metros de altura) y reconstruida muralla del siglo XII, se ofrece en toda su hermosura, y mejor no desaprovecharla. Sus casas, sus vecinos se involucran en una historia que nació en 1987. El recorrido de este Pessebre Vivent comienza en la plaza de la iglesia gótica de Sant Pere y sigue un circuito de algo más de un kilómetro. Aunque el medio centenar de escenas experimenta algunos cambios cada año, el esquema es similar: Adán y Eva, el sacrificio de Isaax, la anunciación a los pastores, el palacio de Herodes con sus inevitables guardias de mecánicos movimientos, los Reyes Magos, payeses con el tradicional tió (presente en las casas catalanas, donde al golpearlo los pequeños salen dulces y golosinas), San José, la Virgen y el Niño y la huida a Egipto. No faltan diablillos que inoportunan festivamente a los espectadores, alpargateros, tejedores, hilanderas, alfareros, pescadores, talabarteros, herreros y una castañera, algunos de ellos ejerciendo realmente su oficio. En la plaza se instala un mercadillo ambientado en la época y donde se pueden adquirir productos navideños.  

Galisteo (Cáceres-Extremadura): Rajas. Los 33 integrantes de la cofradía del Niño Dios ponen con sus rajas música a la Nochebuena de Galisteo, de 1050 habitantes. “Las rajas, que se cantan desde que se fundó la cofradía, se acompañan con la tambora, que llamamos caja, y con unas castañuelas gigantescas”. La comitiva que parte con sus negras capas de paño hacia las 22.00 y hace las rajas hasta medianoche, está encabezada pro el decano, el cofrade más antiguo, que lleva en la mano un farol de aceite. El estribillo es: “cantemos, bailemos y hagamos las rajas, que ha nacido el Niño Dios esta noche entre la paja”.

Gernika (Vizcaya-País Vasco): Marijeses. El 16 de diciembre, a las cuatro de la madrugada, los marijeses llenarán con sus cantos, durante dos horas, las calles de Gernika (Vizcaya) y lo seguirán haciendo durante las ocho madrugadas siguientes, hasta la víspera de Navidad, en que cantan hasta las 14:00 acompañados de antiguos componentes y sus familias. El grupo es abierto; en 1982 empezaron a incorporarse las mujeres. En 2008 fueron unas 70 personas. La palabra marijeses procede de combinar los  nombres de maría y José, que aparecen en los estribillos. El solista canta la primera estrofa y le responde el coro, en euskera. Ya en el siglo XVII se hablaba de estos marijeses. “Aunque estés desnudo, tú no eres pobre, ya hay ropa cosida en el cielo para tí, dice una de las letras”.

Segovia (Castilla León): “Música en los barrios”. Hasta el templo románico de la Virgen de la Cerca, en Madrona, a ocho kilométros de Segocia, llega el ciclo de Adviento y Navidad organizado por la Fundación Don Juan de Borbón y con entrada libre.

Trabazos (Zamora-castilla León): Campeonatos de bandas de gaiteros. Tocan a cuatro gaiteros y medio por cabeza. El 20 de diciembre tiene lugar la primera fase del XX Campeonato de la Liga Gallega de Bandas de Gaitas, con intervención de 55 agrupaciones procedentes de Madrid, Barcelona, Toledo, Murcia, Asturias, Valencia, las cuatro provincias gallegas y Portugal. La entrada es libre.

Vélez Rubio (Almería-Andalucía): Encuentro de cuadrillas. Parrandas, malagueñas, seguidillas, jotas, gandulas, misas y aguilandos: guitarras, bandurrias, requintos, platillos... volverán a sonar el fin de semana del 19 al  20 de diciembre, en el Encuentro. El sábado a las 12:30 pasacalles, y a las 13:00 concentración en la plaza de la Encarnación, por la tarde a partir de las 16:00 en el cine teatro municipal Óvalo, con entrada libre. El domingo actúan a las 13:00 en la plaza de la encarnación, a las 16:00 en el teatro.

-19:
Logroño (La Rioja): Esperanza.

-Domingo anterior a Navidad:

Braojos de la Sierra (Madrid): Pastorela. A la 13:00 en la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir. También se hace los días 1 y 6 de enero.

Ojén (Málaga-Andalucía): fiesta de las migas.

-21:

País Vasco: Santo Tomás en Irún, Bilbao, San Sebastián, Azpentua, Lekeitio, Ondarroa. Chorizo, Talo, sidra. En Tolosa y Guernika alubiadas por Santo Tomás.

-24: 

Obejo (Córdoba-Andalucía): Retablo de los Ángeles. Dame el aguinaldo, carita  de rosa, que no tienes cara, de ser tan roñosa. Cantan los componentes del Retablo de los Ángeles de la localidad cordobesa. Es Nochebuena y las gentes andan ya a estas horas recogidas en sus viviendas, preparando la cena familiar. Es el momento elegido por los seis chavales que representan al mochilero, los ángeles, el atemorizado, el arcángel San Miguel y Lucifer para recorrer, casa por casa, su pequeño pueblo. Antes piden permiso: ¿entran los ángeles? Y normalmente reciben desde el interior un “que pasen”, tras el que franquean la puerta. Luego llevan a cabo una pequeña representación, que dura apenas cinco minutos y que culmina con la derrota del maligno Lucifer, el canto del villancico y la recogida, habitualmente en especie, de las aportaciones. 

Labastida (Álava-País Vasco): Este municipio, ubicado en la Rioja alavesa, celebra la Nochebuena de un modo especial. Para ese día, anota en tu agenda la famosa Danza de los Pastores, donde el Cachimorro, personaje que luce un traje muy colorista, conduce a los danzantes guiado por un bastón. Antes del Olentzero, viejo minero ataviado con largas barbas que recorre las calles del pueblo a lomos de un burrito, ha obsequiado con regalos y golosinas a los chiquillos.  .

Galisteo (Cáceres-Extremadura): Una persona toma el farol del aceite y encabeza la comitiva de la cofradía del Niño Dios en su recorrido, cálido y entrañable a pesar del frío, por las calles de Galisteo. Para la ocasión ostenta dos cargos: el de mayordomo y el de decano, ya que es el hermano de mayor antigüedad. El número de cofrades ha de ser necesariamente de 33, por los años que vivió Jesucristo, como estipulan unas ordenanzas que se hicieron en 1762 “juntando papeles anteriores, cuya fecha exacta no se ha encontrado”, según Serafín Portilo desde que entró en la cofradía, en 1977, a la par que secretario. Las vacantes se cubren siempre por línea familiar. Así ha sido desde el principio en un pueblo con muralla y torre almohade, y de apenas 1200 habitantes. Los demás cargos son el muñidor, que toca la caja o tambor, y carantoña, figura que pone el contrapunto burlesco a la celebración. Suenan en Nochebuena villancicos tradicionales llamados rajas, acompañados de la caja y de castañuelas gigantescas: “Y cantemos, y bailemos, y hagamos las rajas, porque ha nacido el Mesías, esta noche entre las pajas”. Visitan las casas de todos los hermanos; si en alguna hay luto, sustituye por un padrenuestro. En la mañana de Navidad se dice una misa solemne, presidida por la cuna con el Niño, que ha trasladado la mayordoma a la cabeza, con los cofrades formados en dos filas. Todo Galisteo acude a adorar al recién nacido. La elegancia de oscuras capas, de velones encendidos, de rostros surcados por la vida, marca la ceremonia. Y llega la tarde, el auto sacramental, la comedia, como popularmente la llaman. El sábado, el entarimado de la plaza acogerá Los sueños del primer hombre y bandolero en la sierra, obra de “un ingenio de la Corte”.  Tienen 36, aunque cinco o seis no se representan porque no incluyen el nacimiento del Niño Dios”. Cada 25 de diciembre, pequeños y mayores se arraciman en torno al escenario. Hace frío. Luce el sol. Sólo la invasión francesa impidió durante dos años que la cofradía pusiera en pie su auto navideño.

Mallorca (Islas Baleares): A las 22:00 en la misa de Nochebuena de la basílica del emblemático santuario, en muchas de cuyas celebraciones interviene la escolanía conocida como los blauets, por el color azul (blau)  de su vestimenta. El Cant de Sa Sibil-la es un ritual profético sobre el fin del mundo y el juicio final, extendido en la liturgia visigótica por todo el territorio de la Corona de Aragón y prohibido a mediados del siglo XVI por el Concilio de Trento. Por fortuna y dado su enorme arraigo, un privilegio especial lo salvó en Mallorca, donde, además de en Lluc, se canta en la catedral de Palma y en algunas parroquias de la isla.

Gernika (Vizcaya-País Vasco): Los nueve días que anteceden al nacimiento del Niño Dios, las madrugadas entre las 4 y las 6, se embellecen en las calles con la ronda de los marijesiak. El 24 a las 4, 7 y 10.  Las armónicas voces recorren, a la luz de los faroles, el casco urbano y los barrios nuevos, “para que no falte ni uno”. Compuesto en principio exclusivamente por  hombres, a comienzos de los ochenta se fueron incorporando con toda naturalidad las mujeres, enriqueciendo una tradición de la que existen datos escritos ya desde finales del siglo XVII. “Aunque estés desnudo, tú no eres pobre. Ya hay ropa cosida, en el cielo para tí”.

Elche (Comunidad Valenciana): El Misteri. Envuelta en los fríos de diciembre, se cuenta que arribó, flotando sobre las calmas aguas del Mediterráneo, un arca cuya tapa decía Soc per a Elx y en cuyo interior se encontraba la imagen de la Virgen de la Asunción y el consueta, o libreto original de la Festa ilicitana. Cada dos años, los pares, el 28 de diciembre, se rememora en la playa de Tamarit el milagroso hallazgo por parte del guardacostas Francesc Cantó, que realiza su dura tara a lomos de un caballo y protegido por una capa roja. Los miles de personas que hasta allí se acercan acompañan luego a la Virgen en su traslado hasta la ciudad, en una carreta tirada por bueyes y recorriendo parajes de gran belleza. A las 15:00, todo el mundo acuden a contemplar la veloz carrera ecuestre de Cantó, quien llega hasta el Ayuntamiento para convocar al pueblo al grito de ¡A la playa, ilicitanos! Al día siguiente, la Virgen recorre las calles de la ciudad en un trono al que hace unos años volvieron los angelitos de verdad.

-24-25: 

Vélez Blanco (Cádiz-Andalucía): fiesta de las Ánimas. Cuadrillas de jóvenes y mayores cantan al son de instrumentos de cuerda, recorriendo las casas y cortijos del pueblo, donde les invitan a comer y beber. 

-25:

Pico de Urbión: Hace más de cuatro décadas que el domingo anterior a Nochebuena los montañeros y excursionistas de las provincias que rodean al mítico Urbión ascienden a su cumbre para montar entre las rocas heladas de su cúspide un pequeño portal de Belén. Se trata de un ritual prenavideño que tiene sus orígenes en el espíritu de aventura de una docena de montañeros sorianos. En 1952 habían creado el Centro Excursionista Soriano (CES), que organiza cada agosto la conocida travesía a nado de la Laguna Negra (convertida en uno de los acontecimientos deportivos más importantes de Soria). Once años después, en 1963, decidieron celebrar el inicio de la Navidad con la colocación de un nacimiento en la cumbre del Urbión, aunque entonces nadie se imaginaba que esa idea se convertiría con el paso de los años en toda una tradición. Cuenta Gregorio Sanz, miembro veterano del CES, que las condiciones en los primeros años eran muy duras, porque los equipos de montaña eran precarios y las nevadas acumulaban varios metros de nieve y hielo en las laderas. Pero sólo un año, a principios de los setenta, fueron incapaces de llegar a la cima e instalaron el belén en la Laguna Negra. Entonces se juntaban tres o cuatro docenas de montañeros; ahora, si el tiempo acompaña, el número de participantes en esta romería laica puede superar el millar de personas de todas las edades, incluso niños. Aunque muchos excursionistas suben por los caminos de Covaleda y Duruelo, la ruta primaria es la senda que asciende por la Laguna Negra. Desde aquí se trepa por el paso del Portillón hasta la Laguna Larga, para proseguir por la Cuerda del Urbión hasta coronar la cima. La duración de la travesía es de unas tres horas de subida y dos de bajada, aunque todo depende de la inclemencia del tiempo. La mayor parte de los participantes llegan a pie, pero también lo hacen con esquís, en bicicleta e incluso con trineos tirados pro perros.

San Martín de Castañeda-Galende (Zamora-Castilla León): Cortejo de la Bisparra. El personaje principal es la talanqueira, enorme armazón que simboliza a un toro y que obliga al hombre que carga con él a permanecer todo el tiempo con los brazos extendidos, con el peligro que eso supone si, por alguna circunstancia, se da de bruces contra el suelo. Le acompaña la dama, que persigue y golpea a las mozas con la verdasca; el galán; dos ciegos, a los que algunos llaman cernadeiros, cargados con un saco de ceniza para arrojar a los espectadores que contemplan su paso por las casi desiertas calles; y los bisparros con sus ruidosos cencerros a la espalda y cubierta su cabeza por unas máscaras hechas con telas de muchos colores, llamadas calantroñas. Algunos portan en la mano tenazas de madera, con las que sujetan a sus presas. Todos los personajes están representados por varones. Ciertos actos tradicionales como los casamientos y la loia no se han recuperado, pero si permanece viva la sonrisa de quienes contemplan el cortejo y dan el aguinaldo.

-26: 

Peloche (Badajoz-Extremadura): los quintos suben al monte para bajar los troncos de la luminaria. Ahora lo hacen con tractores. Es más rápido menos cansando, pero se ha perdido la algarabía de bajarlos arrastrados por sogas a lo largo de las calles del pueblo hasta la plaza. La luminaria debe de mantenerse encendida toda la Nochebuena y el día de Navidad; y es punto de parada obligada para la población, que viven las fiestas en la calle. Ese día comen migas todos juntos, invita a todos los que están cerca de ellos y cuando se terminan las fiestas, echan cuentas y pagan las deudas. Para ayudarse, el día de Navidad por la mañana temprano, van pidiendo limosna por las casas acompañados de su zambomba. Invitan a coñac y anís, al tiempo que recogen lo que el vecindario tiene a bien darles. Una de las letras características de las pascuas es: “tengan ustés buenas pascuas con contento y alegría, como las tuvo José y en el portal con María  y en el portal con María”

            El día de Nochebuena, por la noche, se celebra la misa del gallo, en la que, desde hace mucho tiempo ya, los niños de la escuela representan un pequeño Auto de Navidad.

            Ya el día 6 de enero, si hay mayordomo para las fiestas de San Antón, es el primer día que se reúnen los danzantes en su casa. Hay un dicho en Peloche “de Navidad a San Antón, fiestas son” y es cierto. Se enlazan unas con otras y apenas hay un espacio libre entre medias. Acabando las navidades se comienzan los preparativos para el Santo.

Ferreras de Arriba (Zamora-Castilla León): Mascarada. El atávico enfrentamiento entre el bien y el mal ha dado, y sigue dando, mucho de sí en nuestras tradiciones populares. Dos grupos, los guapos (madama y galán) y los feos (diablo y filandorra) recorren las calles en la fría mañana del 26 de diciembre. Entran y salen en todas las viviendas, incluso en las que se encuentran en los rincones más alejados de una localidad de algo más de quinientos habitantes, que les reciben con aguinaldos, pastas, licores y una sonrisa en la boca. Y eso a pesar de que les tiznan (sobre todo a la dueña de la casa) y se adentran hasta el último de los rincones. El diablo luce careta de piel de cabra rematada por cuernos, chaqueta roja, pantalón con cintas, cencerros a la cintura y unas tenazas para atrapar a la gente que se resiste a dar su aportación. La filandorra usa un vestido negro lleno de tiras de colores, sombrero y mantilla. Lleva además un látigo, argumento definitivo para obtener las aportaciones requeridas: una curacha, corcho quemado con el que tizna, y siete cencerros a la cintura, en los que algunos han querido ver la representación de los siete pecados capitales. No es de extrañar este tipo de asociaciones en una celebración que, según la mayoría de estudiosos, se remonta a la Edad Media.

En cuanto al galán y la madama, visten de fiesta y repiquetean unas castañuelas. El galán coloca sobre la cabeza del dueño de la casa el sombrero que porta, en señal de felicitación, mientras que la madama se cubre con manto, mandil, toquilla y pañuelo. Antiguamente, el aguinaldo obtenido mediante esta singular forma de felicitar las Pascuas se componía de productos de matanza, que se lleva a cabo en esos días. Según algunas versiones, en tiempos de escasez, y cuando en la casa visitada no había con qué obsequiar al grupo, la filandorra, trastocando su papel exigente y pedigüeño, “sacaba de su zurrón lo mejor que llevaba y se lo entregaba a sus habitantes”.

Pozuelo de Tébara: El Tafarrón y la Madama.

Etxalar (Navarra): Olentzero.

Rupit (Barcelona-Cataluña): belenes vivientes.

Buitrago de Lozoya (Madrid): belén viviente.

Quesada (Jaén-Andalucía): fiesta de Dos. 

-28: 

Málaga (Andalucía): fiesta de los verdiales. Ese día llegan a la Venta de San Cayetano o del Túnel en las cercanías de la capital, pandillas de verdiales procedentes de Comares, Almogía, Puerto de la Torre y de la propia Málaga, para competir cantando fandangos, de tipo verdial, una canción muy alegre, considerada “padre” del cante de la provincia. A ello hay que unir la vistosidad de los sombreros que lucen los participantes. 

Las Iles (Camaleño-Cantabria): Los Inocentes.

Elche (Comunidad Valenciana): Venida de la Virgen. Los años pares. Según se cuenta, la patrona arribó a las costas de la vecina playa de El Tamarit en un arca que flotaba a la deriva sobre las calmadas aguas mediterráneas. En su tapa, una leyenda: “Sóc per a Elx” (soy para Elche); en el interior venía, además de la imagen, el consueta, o libreto, del Misteri. El primero en avisarla fue el guardacostas Francesc Cantó, quien picó espuelas a su caballo y llegó hasta la villa, para advertir a la población del hallazgo. “Ha aparegut/ a la vora del mar...” (Ha aparecido / a la orilla del mar...”): la cantinela del vocero que lee el bando es una de tantas melodías festivas que arrullan aquí la infancia. Otra es el grito de Cantó: “¡a la playa, ilicitanos!”. Esa invitación es seguida literalmente los años pares, cuando miles de personas aguardan junto al mar, la aparición del arca, acompañando después la imagen en romería hasta la ciudad por el camino viejo de Santa Pla. Anualmente, el 28 de diciembre, Cantó emprende una veloz galopada hasta el Ayuntamiento, jalonada por las fascinadas miradas infantiles. Al día siguiente, la Virgen sale en procesión sobre un trono repleto de niños y niñas alados y entunicados, que revolotean entre el estruendo de potentísimas tracas: pólvora y ruido, inherentes a las manifestaciones de alegría por estas tierras. Antes en Navidad los pequeños han recibido las estrenas, que no tendrían mayor importancia si no fuera porque, como recoge Julio Caro Baroja en El Carnaval, el 1 de enero, se regalaban las “strenae”, cuyo nombre y concepto perpetuados, proceden al parecer de la diosa Strenia. Después, la huella de las atxes (hachas) marca el camino a los Magos de Oriente. En la noche del 5 de enero, manos diminutas empuñan largas antorchas de palmas, siguiendo su rastro, los Reyes saben dónde deben depositar sus juguetes.

En el origen legendario del Misteri está la llegada por mar de la virgen de la asunción, en la madrugada del 28 de diciembre de 1370, en un arca que contenía también el consueta, o libreto de la fiesta. El guardacostas Francesc Cantó fue el autor del hallazgo, cuya representación, en las aguas de la ilicitana playa del Tamarit, nació como decenal en 1940, cambiándose a bienal en 1990. La imagen es trasladada en romería hasta Elche, a unos 16 km.

Alicante (Comunidad Valenciana): Rei Moro de Agost, Festa dels Folls de Camp de Mirra.

Jalance (Alicante-Comunidad Valenciana): fiesta de los locos.

-30

Guadix (Granada-Andalucía): Fiesta de la Carretá. 

Centelles (Barcelona-Cataluña): fista del Pi. Todo empieza cuando aún la noche se cierne sobre Centelles, una vez ha terminado la Missa de Galejadors: entonces, con frío en el ambiente pero el ánimo bien dispuesto, grupos de personas, los varones, en su inmensa mayoría, vestidos con traje tradicional, cubierta su cabeza con una barretina roja, se dirigen al bosque, donde se encuentra el pino, previamente elegido, que se habrá de convertir en el protagonista de la fiesta. Una vez allí, lo primero son las hogueras, las brasas, los exquisitos embutidos y el pan recién hecho. Luego, el traslado y la entrada triunfal en Centelles, entre el replicar de las campanas y el estruendo de los trabucos, que se hará ruido infernal cuando, en la plaza y en círculo, sean disparados todos a la vez. Tras ello, la calma renace con el Ball del Pi, interpretado por l´Esbart del Pi. La copa del pino culmina su triunfal itinerario adornada y colgada boca abajo, en el interior de la iglesia. 

-31: 

Huesa (Jaén-Andalucía): fiesta de San Silvestre, en las que lo más destacado en la presencia de los llamados cargos de San Silvestre y “ginches”, vestidos con uniformes del siglo XVIII. 

Cervera de Buitrago (Madrid): durante el día, los mozos piden el aguinaldo y recogen leña para por la noche encender la luminaria. Antiguamente, el cura del pueblo era el encargado de prender la hoguera. 

Jerez de la Frontera (Cádiz-Andalucía): Navidad y días previos. Las Zambombás. Almirez, pandereta, botella rayada de anís, y sobre todo la zambomba- vasija de barro cubierta con una tela, y en cuyo centro se calva una caña que emite sonidos graves al frotarse-, son los protagonistas de las noches navideñas en Jerez de la Frontera. En numerosos patios y calles de los barrios históricos, suena cada noche un peculiar coro flamenco donde familiares y amigos cantan villancicos tradicionales.


Despedir el año corriendo puede ser una alternativa saludable antes de ingerir las doce uvas. Numerosas ciudades españolas organizan carreras en la noche del 31 de diciembre (festividad de San Silvestre). Para la mayoría de participantes se trata de pruebas lúdicas, sin espíritu deportivo; tratan para divertirse y demostrar su condición de corredores en un día tan señalado. Millares de personas, en sintonía con los atletas, salen a la calle para vitorear a los que desafían las bajas temperaturas. Además de los habituales premios en metálico y obsequios, se entregan regalos insospechados. En Crevillente (Alicante), los 100 primeros reciben una cesta de Navidad, en Getafe (Madrid) el campeón se embolsa su peso en langostinos, en Cuenca se le da un pavo al ganador y en Castellón se reparte cotillón entre público y corredores. La tradición de las carreras de San Silvestre, se inició en 1924, según la revista Corricolari, Ese año se celebró la primera prueba de estas características en Sao Paulo (Brasil). Durante decenios, la fiesta atlética se desarrollaba en la frontera del nuevo año y los corredores oían emocionados las doce campanadas. Desde hace dos décadas las carreras se celebran por la tarde y la noche. Hay carreras en: Avilés (Asturias), Barcelona, Castellón, Crevillente (Alicante), Cuenca, Galdákano (Vizcaya), Guardesa (Pontevedra), Inca (Baleares), Logroño, Pamplona, Salamanca, San Sebastián, Toledo, Valencia, Vallecas (Madrid), Vitoria. 

           

Las fiestas de Las Candelas es una de las tradiciones más antiguas que se conservan, siendo sus orígenes anteriores a otras muchas como la de la Inmaculada. Esta fiesta cerraba el ciclo de Navidad que comenzaba con la Purísima y acababa con ella, que conmemoraba Purificación de la Virgen en el templo, sus orígenes no son cristianos y se cree que en ella se unieron varios ritos paganas destinados a la purificación, que se identificó con la luz y dado que hasta el siglo pasado las candelas (velas) eran la fuente  principal de iluminación, de aquí proviene su nombre. En esta fiesta se bendecían velas de varios colores, cada color para un uso, y se repartían a los fieles. Al tratarse de velas bendecidas, no se empleaban para el consumo, se reservaban para usos de carácter religioso. Se usaban para prevenirse de los rayos y del granizo en las tormentas, para ahuyentar a las brujas, y los malos espíritus, para proteger a la familia de las enfermedades y también a los rebaños y animales de labranza. La vela blanca se empleaba para las ceremonias religiosas: la procesión del mismo día de la Candelaria, la Semana Santa, etc. La amarilla, para los funerales y para iluminar durante la extremaunción a los moribundos. En algunos casos las velas las daba la iglesia, proporcionadas por cofradías que se ocupaban del culto a la Virgen de la Candelaria. En otros casos, era el ayuntamiento el que corría con el gasto, e incluso los mismos fieles tenían su propia fabricación de velas que bendecían en la iglesia.  Ni que decir tiene, que no eran en absoluto ajenos a la idea de purificación: para las mujeres embarazadas, las que acababan de dar a luz y las que deseaban descendencia, esta festividad tenía una especial significación, y en torno a ella se desarrollaron curiosas tradiciones. La luz de las velas benditas jugaba un papel importante en la felicidad de los partos y en las oraciones para conseguir marido o para quedar embarazada.  Respecto al cierre de la Navidad, era un día en que se cantaban los  últimos villancicos ante el pesebre, que ese día se desmontaba y se comían los últimos turrones, barquillos y demás dulces especiales de la Navidad: a partir de este día se consideraba totalmente fuera de lugar las músicas, los adornos y los dulces navideños, se había entrado en una nueva fase litúrgica. 


Pesebres vivientes en Girona:

Pals, Peralada, Castell D´Aro, Báscara, Santa Pau, Llagostera, Joanetes, Ridaura, Vilavenut, Fontcoberta, Montagut, Brunyola.


Plantas y flores tradicionales de Navidad: 

Laurel: la hoja de laurel entre los paganos romanos fue sagrada para el dios Apolo. En el mundo cristiano representa el triunfo de la humanidad por el Hombre Sol.


Rosemary: se usa para las comidas de temporada. En la edad Media en Navidades el suelo estaba cubierto de esta planta. Se dice que el delicioso aroma viene de que la Virgen María se lo ponía al niño Jesús, también se dice que el nombre viene de la Virgen y que es ofensivo para los espíritus del demonio.


Ivy: representa la vida eterna en el mundo pagano y se desarrolla hacia el mundo Cristiano como símbolo de promesa y vida eterna. Es muy conocida en la Navidad inglesa. En el mundo antiguo era el símbolo del dios Baco, el dios del vino.


Mistletoe: Es muy rara, no tiene raíces y vive fuera del árbol. Se dice que la sacrilizaron los antiguos europeos. Los curas druidas la usaban en los sacrificios a los dioses mientras los celtas decían que tenían poderes milagrosos. Según ellos curaba enfermedades, contra venenos, hace a los humanos y animales prolíficos, protege de los fantasmas y hace a ellos hablar. Dicen que dársela a alguien da buena suerte.



-Diciembre-Febrero:

Huelva (Andalucía): Fuenteheridos es una de las localidades onubenses más tempraneras, con la matanza de un cerdo a principios  de diciembre con la que arranca la temporada, que se prolonga hasta bien entrado febrero. En las comarcas del Andévalo y Aracena aún pervive la matanza tradicional.

Sevilla (Andalucía): En la sierra Norte, en localidades como Cazalla de la Sierra, aún se sacrifican cerdos fuera del matadero industrial, aunque es una práctica poco extendida.

Córdoba (Andalucía): En la pared del Museo de Artes y Costumbres Populares de Zureros cuelga un testamento del cerdo. El pasado mes de febrero sirvió como apertura oficial de la Primera Matanza Popular, que pretende recuperar esta tradición que se empezaba a perder. En el norte hay otros intentos por recuperar festejos relacionados con la matanza: Espejo, por ejemplo, y Villanueva de Córdoba celebrara su fiesta el último día de febrero.

Granada (Andalucía): la tradición tiene arraigo en La Alpujarra sobre todo en localidades como Calicasas, que reciben los días festivos con matanzas caseras, que también son frecuentes en Santa Cruz del Comercio. En Capileira (diciembre) y Padul (febrero) tambén hay fiestas populares en torno a esta tradición.

Jaén (Andalucía): En las aldeas de la sierra de Segura se conserva aún la tradición de la matanza del cerdo casi igual que en épocas pasadas. Una tradición que ha rescatado Campillo de Arenas, en Sierra Mágina.

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