Leemé

martes, 26 de febrero de 2013

Romeo va al supermercado


La primera vez que Romeo entró en el supermercado por su propio pie yo tenía el cuento de Teo va al mercado en la cabeza.  Me imaginaba a Romeo apuntando con su dedito y yo diciendo el nombre de las diferentes frutas, verduras... Se le veía diminuto junto a las altas estanterías repletas de cosas. Quiso llevar el cesto de ruedas, pero se hacía un lío con el asa y no podía caminar. Tan pronto como escuchó la canción con el nombre del supermercado empezó a entonarla. Antes había repasado una por una las letras del mismo que figuran en la entrada. Esto, ahora, lo hace como un ritual al entrar y salir del supermercado. Igual que el “abracadabra” para que se abra la puerta corredera cada vez que pasamos por delante. Romeo me seguía a su ritmo por los pasillos, pero donde los yogures se habría quedado toda la vida si yo no me lanzo a por el bloque de ocho yogures que estuvo a punto de caer al suelo.

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