Leemé

martes, 16 de abril de 2013

Romeo da una voltereta



“Vololeta”, dijo intentando repetir lo que había dicho su abuela. Hace un año y diez días exactamente, Romeo daba por primera vez una voltereta ayudado por la abuela. Le cogía de los brazos y le giraba no sé cómo haciéndole caer sobre las piedrecitas del parque. Era de los pocos juegos físicos que le gustaban entonces. En una reunión Momo nos dijo que "nos había salido un chico intelectual”, que se pasaba la mañana mirando números y letras, haciendo puzles en el rincón de los puzles. Que tenía juego individual y no enganchaba mucho con las cosas del parque. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, vemos como Romeo no para en casa ni en el parque: baila, salta, se sube al sofá, se monta en el columpio, sube al tobogán… Estamos en un momento en que empieza a hacer movimientos físicos por su cuenta, a probarse, y en el que los que le cuidamos ya no hacemos más probaturas con él, pues no podemos de lo que pesa. Alguien me dijo que son etapas, leído está en mi mente que los niños van pasando por distintas fases, y así lo estamos viendo en Romeo que cuando nació me parecía increíble que aquella personita pudiera si quiera respirar. Algo me dice que aunque mi espalda se resienta un poco, no puedo negarle ya ni siquiera un “a subir con mamá”, que cogerle en brazos es un lujo que en breve no podré hacer.  

 

 

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