Leemé

lunes, 29 de abril de 2013

Romeo miente


 
La primera vez que Romeo mintió fue para decir que había hecho caca. Puede ser que así quisiera cambiar su realidad o bien acelerar su tiempo, ya que Romeo lo pasa mal cuando tiene ganas de hacer caca pero luego se queda muy a gusto. Le miré y vi que tenía el pañal limpio. Esto mismo lo ha vuelto a decir varias veces. Otro día en casa de sus abuelos, cuando le preguntaron si había ido a “Momo”, dijo que sí. Sin embargo, aquella mañana no había ido a la escuelita. Le miré, me miró y al rato cambió su discurso para decir que no había ido. Y es que Romeo ya se da cuenta del efecto que tienen en él mismo las palabras y el efecto que tienen en la gente sus palabras. Así esta mañana, me ha dicho que le quitara lo del dedo que le picaba. Llevamos varios días con esa historia. Algo que tiene en el dedo que ni su padre ni yo vemos. Le cogemos el dedito, se lo miramos muy detenidamente, se lo acariciamos, le miramos a él, le damos un beso en el dedito… Todo ese rato juntos, él y yo, él y su papá, sin nadie más. Todo empezó por una pestaña que soplamos un día para pedir un deseo. Otro día hubo una astillita y se la sacamos. Y ahora creemos que la historia del dedo significa un rato de atención exclusiva, aunque para pedirlo haga falta una mentira.

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