Leemé

miércoles, 29 de mayo de 2013

Romeo engaña



Noooo… ¡Es un engaño! Dice Romeo. Imagino que lo oiría de alguien, pero no lo recuerdo. El caso es que Romeo cuando gasta una broma dice que engaña. Le gusta decir cosas que a nuestros ojos no son, o inventarse su realidad y luego decir que es un engaño. Desde el principio recuerdo el tema de las bromas, los chistes, el engaño… como algo delicado a tratar con él. No sé hasta qué punto le podía ayudar o dañar en su día a día. Sin embargo, a mí que siempre me ha gustado la palabra y el concepto de mágico, se lo quiero transmitir así a mi hijo, que el mundo es algo mágico y maravilloso, donde la realidad es variada como variadas son las personas. Pero a la vez voy con cuidado cuando uso esta palabra, no sé muy bien por qué. Igualmente darle un susto y aparecer por sorpresa me apeteció muchas veces, pero me contenía, pues no sabía muy bien cómo iba a reaccionar. La primera vez que nos engañó fue cuando le preguntamos de qué color le había pintado Momo la cara. Dijo que marrón y al rato rectificó: noooo, negro… ¡Es un engaño! Nos hizo mucha gracia y luego se convirtió en coletilla para antes de irse a dormir. Romeo tiene un cajón mágico donde guardamos múltiples cosas que él reúsa a su manera y desde que aprendió con su tía a desaparecer debajo de una manta jugamos a escondernos y a dar sustos.

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