Leemé

jueves, 27 de marzo de 2014

Romeo come gusanitos



7-5-2012. La primera vez que Romeo comió gusanitos fue porque le metieron uno en la boca. En un cumpleaños. Hasta entonces no se los habíamos ofrecido y tampoco mostró interés por probarlos cuando los veía. Pero aquel día alguien pensó que debía comer gusanitos como todos los niños que estaban en el cumpleaños y desde entonces le gustan. No ha pasado lo mismo con el queso. Aún recuerdo una niña llamada Olivia, que le metió un trozo de queso en la boca cuando Romeo apenas tenía un año. Yo tenía mucha curiosidad por ver su reacción ante este alimento que su padre odia y yo amo, y a su vez sentía como que me habían robado el momento. El momento de ofrecer a mi hijo una experiencia gustativa nueva. Con los gusanitos, sin embargo, sentí que ese momento nos lo habían impuesto a la fuerza: sin desearlo Romeo, sin quererlo yo. Fue el principio de una serie de experiencias que sabía ya no podría controlar en mi hijo. Su mundo cada vez es más amplio, a la par que sus sentidos más avispados, y como me dijo una mamá amiga una vez, que nunca se me olvida: son sus experiencias, no las mías.

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