Leemé

jueves, 5 de noviembre de 2015

Romeo finge



Últimamente Romeo finge cansancio varias veces al día. Digo finge, y no muestra o expresa, porque él mismo nos explica que es así. Se tira al suelo, se tumba en sillones, me pide que le coja… hasta que de repente algo le hace dirigirse al baño y por fin hace caca. Entonces resurge otro Romeo, totalmente distinto al anterior: corre, brinca, baila… Le preguntamos por el cansancio y dice que ya no está cansado, que era una broma.

La primera vez que Romeo fingió fue con una mueca de llanto. Me llamó la atención porque ese es un tema que hemos observado y sobre el que hemos reflexionado: la consecución de un resultado esperado mediante la “máscara”, el convertirte en algo que en un momento no eres para conseguir algo. Me había dado cuenta que muchos niños y niñas fingen llorar para conseguir algo de sus padres y yo no quería eso para Romeo. Quiero que si me pide algo lo haga sin “máscara”, que me lo pida directamente. Así me gustaría hasta el fin de mis días. Ya sea que le coja en brazos, que le abrace, le de besos, le compre algo, le de alguna cosa o lo que sea, que me lo pida directamente sin intermediarios. Sin embargo, también me di cuenta que esa manera de fingir de Romeo, con ese llanto cuando era bebé, también era una manera de pedirlo directamente, que con palabras no sabía. Ahora las sabe, pues hemos ido subtitulando sus peticiones “enmascaradas” y conseguido que el diálogo sea directo, sin fingimientos. Pero ayer Romeo de nuevo jugó al juego de fingir.

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