Leemé

martes, 15 de diciembre de 2015

Romeo se descalza




Tengo apuntada esa frase después de una fecha: 1-3-13. Imagino que fue la primera vez que decidió descalzarse él sólo, sin contar las veces que lo había hecho de bebé para jugar con los zapatos o sus pies. Esa es una norma del espacio donde vive por las mañanas: descalzarse nada más entrar. Nosotros hemos adoptado esa norma por varias razones y en casa hacemos lo mismo. Recuerdo haber leído sobre lo importante que es para todo ser humano el contacto con la superficie, con el suelo, si es la naturaleza mejor todavía. Recuerdo a mi sobrina Gabriela siempre descalza cuando era un bebé y pensar que así lo teníamos que haber hecho nosotros. Pero son de estas cosas que te llegan tarde o no te llegan. Hubo un tiempo que me empeñaba en que Romeo se pusiera sus zapatillas de estar en casa, por el frío que le pudiera subir de los pies, pensaba. Ahora me he hecho una funda para el móvil con una de sus zapatillas y otras que le regalaron son marionetas u otras cosas. Otras veces le da por ponérselas, pero al rato se olvida de ellas y las abandona en cualquier parte. Entonces, cuando no está, veo sus piececillos bajo la mesa de la cocina, asomando bajo el sofá, detrás de las puertas... A Romeo le gusta andar descalzo, le gusta sentir la superficie por la que camina. Este es otro de los aprendizajes que me ha regalado mi hijo. 

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