Leemé

miércoles, 19 de octubre de 2016

Romeo se separa de mamá



19-2-13, en el H&M, yo me fui para un lado y él no sé cómo acabó en el ascensor. Fue una separación corta pero angustiosa para mí. La primera vez que Romeo estaba solo en el mundo.  Este verano, jugando con un amigo en un parque de un pueblo de León, pidió que las mamás nos fuéramos mientras ellos se quedaban solos. Querían estar solos, decían. Como el pueblo era pequeño y sin peligros a la redonda, así hicimos. Les dejamos diez minutos solos mientras nosotras recorríamos una calle de la redonda. De regreso pude oír el llanto de Romeo a lo lejos y casi se me sale el corazón. Salí corriendo como si no hubiese mundo imaginándome alguna tragedia. Cuando llegué estaba llorando agazapado bajo el tobogán con su amigo al lado. Tenía miedo de quedarse para siempre solo o que alguien se les llevara, me dijo.  
El 10 de octubre de este año (2016) Romeo ha empezado a ir a un colegio. Se ha colocado en la fila donde estaban los que iban a ser sus compañeros de clase y sin mirar atrás, cuando han empezado a entrar, se ha ido con ellos, deseoso de empezar su cole de mayores. Cuando ha salido con una sonrisa que le ocupaba todo el cuerpo, lo primero que me ha dicho ha sido: ¡FENOMENAL! y yo he respirado tranquila. Pasé la mañana pensando en su soledad en un mundo desconocido. No supimos responder a sus preguntas porque no sabíamos lo que iba a ser para él (que nosotros dejamos de ir al Colegio hace ya muchos años), que aunque habíamos visitado, hablado, investigado sobre el colegio en cuestión, siempre nos quedaban dudas. Ahora, después de una semana de cole, me quedo con esta idea: que Romeo va a vivir su mundo, que no es el mío, ni siquiera tiene por qué parecerse, y que en él puede que haya cosas que me gusten y cosas que no me gusten. Mi labor como mamá y acompañante de su vida será la de estar ahí con mi amor incondicional, seguir supervisando las puertas y ventanas que vaya abriendo si hace falta, hasta que haga falta. Pero siempre sin controlar su vida, que como me dijo Mauricio Wild, la vida no se puede controlar.    

-Mamá, ¿por qué en la clase del cole no se puede hablar, silbar ni levantarse?

-¿Eso dicen? Serán las normas de ese lugar, Romeo. 

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