Leemé

martes, 7 de febrero de 2017

Romeo se rasca



Fue un 3-6. Me debió de hacer mucha gracia y lo apunté, pero no me acuerdo de la escena. Alguna vez le hemos hablado del placer de rascarse comparándolo con otro tipo de alivio o placer corporal. En verano a Romeo le pica mucho la espalda y pide siempre que se la rasquemos por aquí y por allá. Buscando una explicación a su picor dimos con la piel reseca del sol que se levanta y pica. A veces parece un oso rascándose contra los marcos de las puertas. Otras veces es él quién nos rasca a nosotros cuando nos pica la espalda. Su padre es el encargado de cortar las uñas por decisión propia y natural. Lo hace cuando leemos cuentos antes de dormir. Empezó a coger él las tijeritas que teníamos cuando era un bebé y ha continuado cogiendo sucesivos utensilios para cortarlas. De bebé muchas veces amanecía con arañazos en la cara, pues las uñas le crecían a un ritmo más rápido que su padre manos tijeras cortando. Entendimos entonces que por eso mucha gente pone funditas en los dedos a los niños recién nacidos.



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