Leemé

jueves, 28 de septiembre de 2017

Romeo cose


El lunes, 22-5-17, Romeo aprendió a coser. Me vio coser un pantalón suyo y dijo que quería coserlo él. Cogió la aguja y pasó el hilo con mucho empeño y fijación. Era una delicia ver desde arriba su carita apretando la boca y los dedos cogiendo la aguja todos apretaditos. Como siempre que veo una escena así, me digo a mí misma que eso quizás no lo volveré a ver nunca. Ese instante irrepetible de Romeo lo grabo en la memoria, a veces lo fotografío y siempre lo escribo por aquí.

Mi abuela era modista. Mi tía María me lo ha contado de la manera que sigue. Por alguna prenda que hizo  (en los pueblos todo se sabe) cogió "fama". La vinieron a buscar a su casa para que fuera a hacer un abrigo a una "casa de ricos". Con sus tijeras y sus avíos,  allí se presentó Manola "la modista".  Al verla tan chica le dieron unos percales para "hacer unas batitas monas". Pero la señora quedó tan contenta de los vestiditos, que entonces sí que le sacaron el paño para que hiciera el abrigo que habían visto en una tienda de modas de Córdoba. En aquella casa se quedó hasta que se casó y se fue del pueblo. Hacía toda la ropa de la señora y de los niños.   

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