Leemé

viernes, 29 de septiembre de 2017

Romeo se suena los mocos



Parece nada del otro mundo, algo fácil, pero para un niño que se está haciendo creo que esta hazaña merece también un escrito.
No recuerdo a Romeo como un bebé muy mocoso en comparación con otros bebés con los que teníamos contacto. Así es que los pañuelos no han tenido nunca mucho espacio en mi mochila. Más adelante su padre empezó a traer muchas servilletas de tela y empezamos a usarlas como pañuelos. Así, Romeo, podía tener un pañuelo en el abrigo siempre. Con frecuencia salía petrificado de los mocos acumulados meses atrás. Sólo en invierno Romeo tiene algo de mocos, a veces. Así fue el 21-2-14 en que se sonó él solo por primera vez. Ya había hecho la acción de soplar por la nariz más veces: cuando yo le limpio los mocos, en la piscina… pero hasta entonces no había sido él su propio sostén de mocos.
Esta entrada me hace pensar en la cantidad de cosas que sabe hacer Romeo por sí mismo ya. Algunas se me olvidan (menos mal que aquí quedan registradas) y de repente me veo echando mano del cuchillo, del papel higiénico, de los zapatos, de los botones… Como si mi mente se resistiera a saber de su crecimiento o me preguntase si quiero que Romeo crezca. ¡Claro que quiero! La que no crece tan rápido, quizá, sea mi mente.  

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