Leemé

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Romeo tiene miedo



Recuerdo un día que estábamos en casa y fuera, en la escalera, se oía al señor del gas gritar: ¡El GAS! ¡El GAS! Romeo me miró asustado y se acercó a mí.
Cuando la casa está a oscuras no se pasea sólo por ella porque le da miedo, dice.
También le da miedo ver luces encendidas en la casa del vecino o escuchar voces en la escalera.
La música de algunas películas le da miedo. Por más que yo le explique que las hacen así, para hacerle pasar miedo, no es capaz de experimentarla de otra manera, siempre se tapa bajo un cojín. Ante esto pienso dos cosas: el poder que tiene el cine y lo influenciable que es mi hijo a los estímulos externos. Me contraría en un primer momento que no pueda controlar su emoción provocada por algo externo que ni siquiera es real (hablando del cine como ficción). Pero enseguida recuerdo lo que me dijo un amigo: que todo aquello que adoptamos o imitamos de alguien o algo, es, por ello, algo que ya nos pertenece. Es decir, que si a Romeo le da miedo una escena con música de miedo es porque esa escena, (en este caso, la música)  conecta con algo suyo.
Vamos a ver qué pasa en Londres con el trick or treat

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