Leemé

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Romeo va al médico



El 12-7-13 dice mi libreta que Romeo iba al médico. Quizás fue cuando supo que su médico se llamaba Carlos, que le ponía una pegatina en la mano cuando nos íbamos y que a veces le hacía cosas que no le gustaban. Como meterle un palo en la boca, mirarle los oídos a través de una linterna muy rara o pedirle que se tumbara en la camilla.
Su historial médico pasa por: hidrocele, hernia de ombligo, molusco, gripe, catarros, dos brechas, celulitis ocular, pulpotomía y las revisiones y vacunas reglamentarias por el sistema sanitario español. Es decir: una operación, un ingreso, visitas al pediatra, homeópata y dentista.
A Romeo no le gusta ir al médico. A mi abuela le encantaba. A Romeo no le gusta tomar medicinas. A mi padre le gustan.
En una libreta donde apuntamos “las preguntas a especialistas de la vida” tenemos escrita una pregunta para mi prima enfermera: ¿por qué hay que vacunarse?
Hace poco me leí un libro que me encantó: “Cómo criar a un hijo sano a pesar de su médico”.

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