Leemé

viernes, 24 de noviembre de 2017

Romeo hace su maleta



Fue en octubre del 2015 cuando hizo por primera vez su maleta. Nos íbamos a la playa. Desde entonces no la ha vuelto a hacer.
Son de esas cosas que vamos incorporando a su vida y él, que está ojo avizor sobre las intenciones de papá y mamá tan pendientes de su desarrollo, a veces deja añadir y otras no. Normalmente le hago yo la maleta y ese día me pareció que ya podía elegir sus propias cosas para llevarse a la playa. Imagino que la haría bajo mi supervisión. 
Para su cumple, este año, un amigo nuestro le envió una maleta mágica desde Barcelona. Mágica porque eso ponía en una pegatina y porque estaba llena de regalos. ¡Menuda sorpresa! La ha estrenado en el último viaje que hemos hecho. Pero no la preparó él. No quiso y a mí no me apeteció discutir ese día. Me viene a la mente la frase de un amigo que dice que él no hace nada en esta vida que no quiera hacer. Hasta cuando limpia, que no le gusta, sabe sacar lo positivo y lo disfruta. Yo adopté esa idea y si Romeo la adoptase creo que en breve hará su maleta. Ahora bien, por ahora las maletas no vienen con botoncitos ni pantallas que nos hagan correr y saltar obstáculos, tampoco la ropa. Entre vivir y jugar, siempre, vivir jugando.

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