Leemé

miércoles, 31 de enero de 2018

A repite


Me llama la atención el ritmo basado en las repeticiones: los ciclos lunares, las casualidades, niños que se parecen a sus padres, las estaciones, personas que hacen lo mismo siempre…
Mi madre A cuando se queda con Romeo tiene dos actividades para hacer con él: bajar al parque donde le monta en el tiovivo y llevarle al centro comercial Plaza de Aluche. Me sorprende esta rutina adoptada entre abuela y nieto, sobre todo por el carácter de A, inquieto y curioso. Por otra parte, pienso, que es su manera de establecer un vínculo. Les da seguridad saberse siempre unidos en el mismo espacio y tiempo. Es su manera rítmica de relacionarse o de asegurarse el bienestar, quizás.

Cuando al día siguiente me cuentan cómo han empleado el tiempo juntos, me lo relatan todo como si hubiese sido la primera vez que han bajado corriendo al parque, que han encontrado el tiovivo cerrado (si era un día de lunes a viernes) o abierto (si era fin de semana), las fichas que han comprado, lo que le ha gustado dar vueltas… O si han ido al centro comercial: las veces que se han parado a contemplar la cruz verde de la farmacia mientras se encendía y apagaba, las bolas que han sacado de las maquinitas…  Yo escucho sorprendida de ver cómo improvisan algo tan ensayado y alucinada por lo que supondría para mí que mi abuela hiciera conmigo todos los días lo mismo, o repetir cada momento con mi nieto. Pero, claro, no tengo seis años y tampoco soy abuela. 8-2016.

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