Leemé

miércoles, 14 de febrero de 2018

A llama por teléfono


Cuando Romeo nació, mi madre A llamaba todos los días para saber cómo había dormido: cuántas veces se había despertado, cuántas tomas le había dado, si yo había podido dormir… Imagino que mi cansancio le preocupaba.
Estos días mi madre nos llama para preguntar por un familiar que está enfermo.
Creo que los telediarios y periódicos educan la mirada, la atención. Hace tiempo que dejé de ver el telediario y de leer periódicos. Me niego a pensar que la vida, el mundo, está más lleno de cosas feas que bellas. Confío en que mi hijo se acerca a los videojuegos porque le ofrecen algo que él necesita. Por la misma razón, pienso que el ser humano se acerca a aquello que cubre sus necesidades. A mí los telediarios y periódicos no me dan nada, me lo quitan. Creo que si me desayunara todos los días un noticiero radiofónico, mi atención, mi mirada, iría en otra dirección y mis ganas de vivir no serían las mismas.

Ayer leí mi pensamiento en un blog: “Me niego a pensar que la vida es un valle de lágrimas. Estamos aquí para vivir, disfrutar y hacer felices a los demás, no para sufrir, competir y ganarnos la vida”. La vida ya la tenemos, si no, yo no estaría escribiendo esto y tú no estarías leyéndolo.  

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