Leemé

miércoles, 13 de febrero de 2019

A oye



Voy a recoger a mis padres que vienen de Florencia al Aeropuerto. Nada más verme, mi padre A:
-¿Dónde está Carlos?
Vamos a desayunar con mi madre. Romeo empieza a moverse en la mesa. Mi madre A:
-¿Qué tal la Natación?
Romeo nunca expresó especial interés por esta actividad. Un minuto antes le acababan de preguntar por el colegio:  http://macarenamenasantos.blogspot.com/2018/11/a-escolariza.html

Muchas veces tengo la sensación de que mis padres oyen y no escuchan. Oyen lo que les gustaría escuchar. Preguntan sobre aquello para lo que ya tienen una respuesta en su cabeza, sin esperar a que el otro responda. A estas alturas de su película creo que ante todo les interesa, o más bien preocupa, la seguridad de su familia. Tenernos ubicados a todos con salud, trabajo y poco más. No andan para profundizaciones y sentimientos, que bastante trabajo les da el país con noticiosos y ahora con vídeos en el móvil y mensajes de guasaps. Esto empezó mucho antes de las dificultades auditivas y memorísticas, así es que ahora mi sensación se ha acrecentado. 
Yo espero poder seguir escuchando a mi hijo cuando me cuente hazañas del Kirby. Poder seguir acompañando su historia apasionada aunque yo me haya ido por los cerros de Úbeda porque el Kirby me la trae floja. Espero no poner demasiadas preguntas a sus no intereses y escucharle más en mis no intereses. El verbo creó el mundo y el verbo se hace escuchándolo.

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