Leemé

lunes, 4 de febrero de 2019

A tragediza



El otro día le dije a mi madre A que Romeo y yo íbamos a ir a desayunar con mi tío abuelo el domingo. Desde navidades soñábamos con ese momento. Le relato el plan con toda mi ilusión por si se quiere unir y me contesta con voz de tragedia que sí, para acto seguido relacionarlo con una muerte. No escribo esto porque me contara una muerte, que muertes tenemos todos los días y son parte de la vida, sino por el hecho de que de nuevo mi madre tragediza mi discurso pintándolo de negro con su desánimo. A veces siento como si me elevara como un globo para ver desde arriba toda la grandeza de la vida, con sus cosas maravillosas y cosas horrorosas, y que después llega mi madre y me agarra del cordoncito tirando para abajo para que sólo vea lo horroroso. Igual que el telediario y los periódicos. Por eso yo no los veo ni los leo.
Será por eso que cuando Romeo me dice que podíamos excavar en la playa y hacernos una casa debajo de la arena, yo asiento. Que cuando me repite que hay que decirle al alcalde que quite el colegio, yo asiento también. Por eso cuando pensó en un viaje a Finlandia para ver a Papá Noel, asentimos y lo hicimos.

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