Leemé

lunes, 3 de junio de 2019

Recrear


Pronto aprendí que los niños/as, igual que los adultos, necesitan alternar momentos de movimiento y otros más estáticos. En la escuelita donde estuvo Romeo desde los 2 a los 6 años, respetaban esto. En el colegio donde va ahora, no. De cinco horas diarias que permanecen allí, sólo media hora emplean para el movimiento dos días en semana y una hora y media tres días en semana. No me extraña que haya “comportamientos disruptivos” en clase, síntomas TDAH y todo lo que se quieran inventar para enmascarar la obligatoriedad de la educación. 
Por si fuera poco, el patio del colegio es casi enteramente un campo de fútbol. Con lo cual las niñas y niños que no juegan al fútbol apenas tienen donde moverse. Me parece genial que haya un campo de fútbol porque a muchos niños y a muchas niñas les gusta, pero me parecería mejor si hubiera el equivalente en espacio destinado a otras cosas, o que se estableciera un sistema de turnos para jugar a diferentes juegos en ese espacio.
¡A tomar por culo! con empujón incluido, le dijeron a Romeo el otro día cuando atravesó el campo de fútbol del colegio. Los profesores bajo el porche hablando entre ellos.

1 comentario:

Soniuka dijo...

Totalmente de acuerdo. Criticamos lo mismo del colé de las NIÑAS. No hay más que ver el horario, 20 horas de fichas y contenidos frente a 2 de educación física, una de plástica y una de música. Es el sistema, nos dicen, por lo que siempre esperamos al profe, la profe, que se salga del sistema y que, por supuesto, no durará mucho en el colé.