El otro día escuché a Isabel
Coixet comentar que un alumno suyo le había dicho que había leído Lolita.
Cuando le preguntó más a fondo le confesó que sólo algún trozo. Hay resúmenes
de libros, pelis e imagino otras cosas colgadas en internet. Es el recurso que muchos
han encontrado para que les dé tiempo a todo: a ver todas las películas que
salen, todos los libros… En defintiva, para estar al día.
“El speed-watching surge como una
forma adaptativa de responder a la ansiedad que provoca no estar al día. Deriva
del llamado FOMO (siglas del inglés de fear of missing out, o miedo a perderse
algo) que se traslada al consumo de contenido. Pero es más bien miedo a ser
excluido de la conversación por no estar al día.”
Hace una semana un amigo me dijo que
había visto Sirat muy tarde. No la había visto cuando todo el mundo
hablaba de ella. Me sorprendió la cara que puso cuando lo estaba diciendo, como
de tristeza… Para intentar sostener esa desazón suya le dije que para mí no hay
tiempos de ver o hacer las cosas. Yo no encuadro en márgenes de tiempo las
cosas. Las veo, escucho, leo cuando me apetece; otras veces, cuando me llegan. Por
ejemplo, con los libros me pasa eso, algo mágico: me llegan en el momento
justo. Ellos me eligen a mí para ser leídos cuando necesitan ser leídos por mí.
Tampoco consumo por etiquetas: leo “literatura infantil”, me pongo ropa de
verano en invierno… etc, etc. En definitiva, a mí me da exactamente igual no
estar al día, no hablar de las cosas de las que todo el mundo habla cuando las
habla, consumir “cosas de niños”, ponerme ropa que no se lleva…
Lo que sí he descubierto es que
necesitaría varias vidas para poder leer todos los libros que quiero. Tengo una
lista infinita que se va haciendo cada día más infinita. Varias vidas también
para ver todas las películas que quiero ver. Tengo un archivo interminable que
se hace más interminable conforme pasa el tiempo. Viajar a todos los países del
mundo era también mi propuesta de vida hace tiempo.
Mi amigo, el de Sirat, me
recordaba el mismo día, que cuando me conoció le llamó la atención una cosa que
le dije: quería leerme todos los libros publicados. Quería leer todo de
todos los escritores y que lo haría por orden alfabético.
Me identifico con una
parte de la explicación del speed-watching: “no querer perder el poco tiempo
del que disponemos” pero nunca haría speed-watching para leer un libro o ver
una película, tampoco para viajar. Mi aprendizaje en esta vida es asumir
que no me va a dar tiempo a todo lo que quiero.
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