jueves, 11 de diciembre de 2025

Speed-watching

 

El otro día escuché a Isabel Coixet comentar que un alumno suyo le había dicho que había leído Lolita. Cuando le preguntó más a fondo le confesó que sólo algún trozo. Hay resúmenes de libros, pelis e imagino otras cosas colgadas en internet. Es el recurso que muchos han encontrado para que les dé tiempo a todo: a ver todas las películas que salen, todos los libros… En defintiva, para estar al día.

“El speed-watching surge como una forma adaptativa de responder a la ansiedad que provoca no estar al día. Deriva del llamado FOMO (siglas del inglés de fear of missing out, o miedo a perderse algo) que se traslada al consumo de contenido. Pero es más bien miedo a ser excluido de la conversación por no estar al día.”

Hace una semana un amigo me dijo que había visto Sirat muy tarde. No la había visto cuando todo el mundo hablaba de ella. Me sorprendió la cara que puso cuando lo estaba diciendo, como de tristeza… Para intentar sostener esa desazón suya le dije que para mí no hay tiempos de ver o hacer las cosas. Yo no encuadro en márgenes de tiempo las cosas. Las veo, escucho, leo cuando me apetece; otras veces, cuando me llegan. Por ejemplo, con los libros me pasa eso, algo mágico: me llegan en el momento justo. Ellos me eligen a mí para ser leídos cuando necesitan ser leídos por mí. Tampoco consumo por etiquetas: leo “literatura infantil”, me pongo ropa de verano en invierno… etc, etc. En definitiva, a mí me da exactamente igual no estar al día, no hablar de las cosas de las que todo el mundo habla cuando las habla, consumir “cosas de niños”, ponerme ropa que no se lleva…

Lo que sí he descubierto es que necesitaría varias vidas para poder leer todos los libros que quiero. Tengo una lista infinita que se va haciendo cada día más infinita. Varias vidas también para ver todas las películas que quiero ver. Tengo un archivo interminable que se hace más interminable conforme pasa el tiempo. Viajar a todos los países del mundo era también mi propuesta de vida hace tiempo. 

Mi amigo, el de Sirat, me recordaba el mismo día, que cuando me conoció le llamó la atención una cosa que le dije: quería leerme todos los libros publicados. Quería leer todo de todos los escritores y que lo haría por orden alfabético.

Me identifico con una parte de la explicación del speed-watching: “no querer perder el poco tiempo del que disponemos” pero nunca haría speed-watching para leer un libro o ver una película, tampoco para viajar. Mi aprendizaje en esta vida es asumir que no me va a dar tiempo a todo lo que quiero.

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