lunes, 23 de febrero de 2026

Cosas que me gustan

  

Pienso que hay cosas que nos gustan hacer y que no hacemos, muchas veces, por falta de tiempo. Por ejemplo, el otro día Carlos me dijo que dejara los pimientos asados, que los pelaba él, que le gusta pelarlos. Me acordé de la paciencia con la que los pela y, efectivamente, pensé: esa paciencia no puede ser por otra cosa, sino porque le gusta hacerlo. Y acto seguido pensé que me daba pena que su trabajo no le permita hacerlo más veces. Me puse a pensar en las cosas que nos gustan y no hacemos o no hacemos más.

Un día Romeo me dijo que si no fuera al instituto se pasaría la mañana tocando canciones que le gustan al piano. Igual. Me dio pena que no pudiera tocar más el piano.

Me he construído una vida a medida y hoy en día encuentro pocas cosas que me gusten y que no haga. Hay cosas que me gustan y que me gustaría hacerlas más, pero las horas tienen los minutos que tienen. Sin embargo, hay una cosa que el otro día recordé: disfrazarme en una fiesta de Carnaval. Me encanta disfrazarme. Es una actividad que, además, aúna varias cosas que me gustan: imaginar, crear, hacer con las manos algo. Sin embargo, sólo recuerdo mis años de niña disfrazándome en Carnaval para participar en una fiesta o desfile. Una vez junto a mi madre y hermana, de fichas y dado de parchís. Otra vez me disfracé de fresa con toallas rojas (en un campamento, tenía que usar lo que tuviera a mano) y gané un concurso. Ahora me sigo disfrazando en Carnaval un día, pero sin fiesta, porque no tengo gente afín a mis gustos carnavaleros con quien hacerlo. Hoy, martes de Carnaval, me he disfrazado de Momo, esa niña inteligente y curiosa del libro de Michael Ende. He acompañado a mi hijo al instituto vestida de esa guisa: falda larga, americana grande, peluca de rizos, y me he imaginado que era Momo luchando contra los hombres grises. Cuando he regresado a casa tenía en el bolsillo de la americana una chequera de tiempo, la que había quitado a los hombres grises, y me he puesto a mirar los tejados de Madrid que se ven desde mi ventana, que me encantan y pocas veces me paro a mirarlos. Pero hoy con la chequera de tiempo podía hacerlo.   

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