miércoles, 1 de abril de 2026

Comprar

 

 

Cuando cumplí cincuenta años decidí dejar de comprar: https://macarenamenasantos.blogspot.com/2025/01/me-jubilo-de-comprar.html

Una mujer desconocida que escuchó mi propuesta me dijo que no iba a ser capaz. Que el comprar es un acto intrínseco al ser humano. Me quedé pensando en el verbo comprar, como estoy haciendo ahora.

Hace tiempo una persona me dijo que era bueno para el mundo poner dinero en circulación. Hoy en día no sé si es bueno, pero pienso que siempre va a haber dinero en circulación, aunque yo y más gente dejen de comprar, porque siempre habrá quien lo haga y habrá cosas que no se puedan dejar de comprar (comida, suministros de casa…).

Cuando dejé de comprar miraba los escaparates y pensaba: qué tranquilidad, no tengo que decidir si comprarlo, ni pensar cuándo comprarlo… sólo tengo que mirar para recrearme en la belleza si quiero y si no mirar hacia otro lado. Ha sido una liberación en mi vida dejar de comprar cosas que en realidad no necesito y que me ocupan espacio. Una de esas cosas ha sido la ropa. Me he dado cuenta de que es algo que no se gasta si no quieres. Tengo ropa de cuando era niña que todavía me pongo. Un albornoz de ganchillo precioso que me hizo mi abuela y que me pongo de camiseta. Un güipil que me trajo una amiga de mis padres de Guatemala, súper bonito, y que me sigo poniendo, aunque ya no me llegue a las rodillas como antes. Me he salido de la rueda del hámster. Ya no me hace falta comprar ropa nueva todas las temporadas, ni siquiera todos los años y tampoco cada x tiempo.

Hay quien compra en tiendas cercanas, de gente que conocen, porque es una manera de mantener el contacto o para ayudar. Hay a quien le gusta el acto de comprar, pero cuando ya tiene lo que desean, pierden el interés por el objeto comprado. Hay quien compra cuando cobra el sueldo. Yo he observado que tiendo (o tendía) a comprar cosas de gente autónoma o independiente. Esto es, por ejemplo, a una amiga que hacía miniaturas de cáñamo, a una amiga que hacía galletas, a otra que hacía zapatillas… Quizás también está ahí la necesidad de ayudar, Otra cosa que he observado en mí es que siempre que he comprado algo que no he querido luego me he sentido mal.

Pienso que como me dijo aquella señora hay algo intrínseco al ser humano en el acto de comprar, aunque no sé muy bien qué es. Creo que cuando el dependiente te mira a los ojos y te dice gracias con una sonrisa recibes una sensación positiva. Sin embargo, a mi ese acto ya no me compensa. Prefiero no gastar tiempo en comprar, no gastar dinero en cosas que no necesito, no romperme la cabeza cada vez que busco espacio para algo nuevo y sobre todo no tirar cosas que todavía tienen vida.

No hay comentarios: