Cuando cumplí cincuenta años
decidí dejar de comprar: https://macarenamenasantos.blogspot.com/2025/01/me-jubilo-de-comprar.html
Una mujer desconocida que escuchó
mi propuesta me dijo que no iba a ser capaz. Que el comprar es un acto
intrínseco al ser humano. Me quedé pensando en el verbo comprar, como estoy
haciendo ahora.
Hace tiempo una persona me dijo
que era bueno para el mundo poner dinero en circulación. Hoy en día no sé si es
bueno, pero pienso que siempre va a haber dinero en circulación, aunque yo y
más gente dejen de comprar, porque siempre habrá quien lo haga y habrá cosas
que no se puedan dejar de comprar (comida, suministros de casa…).
Cuando dejé de comprar miraba los
escaparates y pensaba: qué tranquilidad, no tengo que decidir si comprarlo, ni
pensar cuándo comprarlo… sólo tengo que mirar para recrearme en la belleza si
quiero y si no mirar hacia otro lado. Ha sido una liberación en mi vida dejar
de comprar cosas que en realidad no necesito y que me ocupan espacio. Una de
esas cosas ha sido la ropa. Me he dado cuenta de que es algo que no se gasta si
no quieres. Tengo ropa de cuando era niña que todavía me pongo. Un albornoz de
ganchillo precioso que me hizo mi abuela y que me pongo de camiseta. Un güipil
que me trajo una amiga de mis padres de Guatemala, súper bonito, y que me sigo
poniendo, aunque ya no me llegue a las rodillas como antes. Me he salido de la
rueda del hámster. Ya no me hace falta comprar ropa nueva todas las temporadas,
ni siquiera todos los años y tampoco cada x tiempo.
Hay quien compra en tiendas
cercanas, de gente que conocen, porque es una manera de mantener el contacto o para ayudar. Hay a quien le
gusta el acto de comprar, pero cuando ya tiene lo que desean, pierden el
interés por el objeto comprado. Hay quien compra cuando cobra el sueldo. Yo he observado que tiendo (o tendía) a comprar cosas de gente autónoma o independiente.
Esto es, por ejemplo, a una amiga que hacía miniaturas de cáñamo, a una amiga
que hacía galletas, a otra que hacía zapatillas… Quizás también está ahí la
necesidad de ayudar, Otra cosa que he observado en mí es que siempre que he
comprado algo que no he querido luego me he sentido mal.
Pienso que como me dijo
aquella señora hay algo intrínseco al ser humano en el acto de comprar, aunque
no sé muy bien qué es. Creo que cuando el dependiente te mira a los ojos y te
dice gracias con una sonrisa recibes una sensación positiva. Sin embargo, a mi
ese acto ya no me compensa. Prefiero no gastar tiempo en comprar, no gastar
dinero en cosas que no necesito, no romperme la cabeza cada vez que busco
espacio para algo nuevo y sobre todo no tirar cosas que todavía tienen vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario